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Don Luis Campos Franco tiene 67 años y, al igual que muchos varones de su familia, nació, creció y trabajó en la comunidad Primavera, que hoy se ha convertido en el barrio del mismo nombre, situado en el décimo anillo norte de la ciudad, que es la segunda curva de la avenida G-77 + China. Montado en su caballo, acompañado de un empleado, pastorea una veintena de vacas lecheras de cuyo producto subsiste su familia.

“En menos de un año la vida por esta zona cambió radicalmente, porque de la tranquilidad que da el campo hemos pasado al bullicio que meten los vehículos que transitan la avenida que lleva al aeropuerto, la cual también ha traído peligro para nuestros animales”, dijo Campos.

El hacendado aún no ha sido tentado para vender su propiedad, situada pasando la vía, en la zona que antes se conoció como Clara Franco, pero ve con tristeza cómo otros vecinos negociaron sus predios, los cuales ahora están embardados con sendos letreros que ofrecen la construcción de casas en urbanizaciones futuras. “Es increíble, hasta hace dos años se vendían lotes de hasta 600 m2 en Bs 1.500 y 2.500 y casi no había interesados, hoy los precios están por las nubes, incluso llegan a ofrecer $us 100 por m2”, agregó.

Asimismo, los vecinos de este nuevo barrio quieren salir pronto de su aislamiento, esperando que la Alcaldía les pavimente las calles de ingreso para que los micros presten servicio regular.

La vía se amplía a 28 km
La avenida G-77 + China se inauguró el 6 de junio de 2014, costó $us 16 millones y le llevó tres meses al municipio cruceño construir la primera vía.

Ocho meses después están por ser concluidos los dos carriles de 11 km que unen la urbe con el aeropuerto Viru Viru y, tanto el Gobierno como la Gobernación y los municipios capitalino y de Warnes, han decidido ampliarla a 28 km para descongestionar la carretera al norte.
Aunque los más beneficiados con la apertura y pavimentación de esta vía son los dueños de los predios rústicos vecinos, porque el valor de la tierra pasó de la ínfima cifra de Bs 5 ($us 0,71) por metro cuadrado, hasta $us 20 y 30, incluso llegando a la exorbitante cantidad de $us 100 en algunas zonas.

Esto ha despertado la ambición de los loteadores, que se han constituido en amenaza para los propietarios al pretender asentarse en sus terrenos. La semana pasada, supuestos loteadores fueron sacados a palos por los vecinos cuando pretendían ocupar algunos terrenos.

Además, hay interés de los inversores en bienes raíces que han comenzado a proyectar toda clase de urbanizaciones. Por ejemplo, existe un proyecto del empresario Julio Novillo Lafuente para desarrollar una megaciudad moderna sobre 5.000 hectáreas, detrás del aeropuerto, cerca del Parque Industrial Latinoamericano. Esta ‘ciudad inteligente’ tendrá capacidad para 600.000 familias.

La avenida
El lunes se llegó a un acuerdo entre el Gobierno y la Gobernación para la ampliación de esta avenida, la cual rodeará, por el este, a distancia prudente, el aeropuerto, incluyendo a las diversas comunidades, entre ellas Clara Arenas y Clara Chuchío. Luego se explicará el proyecto a los dos municipios involucrados para que aseguren la cuota que les toca poner.

La avenida tendrá tres carriles en cada sentido de circulación, con 22 metros de ancho de pavimento y un camellón al medio, de 30 km, a un costo de $us 147 millones. “La mitad del costo lo pondrá el Gobierno, mediante un financiamiento internacional; el 25% la Gobernación, alrededor de $us 35 millones; y el restante los dos municipios”, dijo Hugo Sosa, secretario de Obras Públicas de la Gobernación.

Por su parte, el municipio de Warnes hizo conocer que les corresponde construir 16 de los 28 km, pero la vía desarrollará los proyectos habitacionales de su jurisdicción, que están en manos del empresario Novillo Lafuente, que ha urbanizado 6.500 hectáreas y pretende hacer lo mismo con otras 5.000 cerca del Parque Industrial Latinoamericano, además de ser otra alternativa para vincular la zona con la capital.

Normas municipales
Para construir la avenida G-77 + China, el municipio de Santa Cruz de la Sierra expropió los terrenos a los dueños que así lo quisieron y con otros negoció ventajas a cuenta de una futura urbanización de los predios.

“No hay deudas con nadie. Como antes no había uso de suelo porque el área no era parte de la mancha urbana y ahora lo es, se prioriza en usos terciarios o de equipamiento, en uso mixto y en la urbanización, lo que estará listo en seis semanas”, aseguró Boris Salomón, secretario de Planificación