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Existen una infinidad de trabajos, muchos tienen horarios diferentes a los categorizados “horarios de oficina”, pero en todas las ocasiones el rendimiento de un empleado debe ser, en su mayoría, alto. Entonces, debemos preguntarnos: ¿Somos realmente productivos en nuestro trabajo?

En el sector laboral existe una creencia generalizada que traduce el número de horas que pasamos en la oficina con nuestra capacidad de trabajo y nuestra productividad dentro de la empresa.

La manera de concebir la jornada laboral hace que dediquemos fuerzas innecesarias, desatendamos otras facetas de nuestra vida o malgastemos de forma inútil nuestro tiempo. A largo plazo, esto puede acarrear una serie de consecuencias negativas en nuestra salud, traduciéndose en problemas cardiovasculares, insomnio, estrés o depresión.

Según los especialistas de la Clínica Universidad de Navarra, podemos aprovechar al máximo el tiempo si ponemos en práctica estos cinco hábitos en nuestro lugar de trabajo:

1. Prepara la jornada la noche anterior y duerme bien: adelantarse a los problemas e ir con un mapa mental de los objetivos y tareas, te ahorrará tiempo y podrás visualizar mejor el resultado final de la jornada. Se trata de establecer prioridades y clasificar lo que es urgente e importante de lo que no. Si estás muy cansando para planificar, puedes grabarlo para ir escuchándolo de camino al trabajo.

2. Desayuna siempre: Se trata de la comida más importante del día ya que de ella obtenemos toda la energía que vamos a emplear a lo largo de la mañana. Procura que sea variado (hidratos de carbono, fruta, leche) y evita la bollería industrial. Está comprobado que las personas que acuden al trabajo en ayunas no rinden y acaban teniendo problemas de sobrepeso por estar picando entre horas.

3. Limita el uso de las tecnologías: a no ser que resulte fundamental para desempeñar tu trabajo, limita el uso del teléfono particular poniéndolo en silencio y quitándolo de la vista. Muchos mensajes o whatsapps no son urgentes y nos distraen de las tareas, lo que hace que nos cueste más retomarlas.

4. Levántate de la silla cada dos horas: para evitar la vista cansada, los problemas de circulación o, simplemente, para buscar momentos de descanso, da pequeños paseos por la oficina o sube y baja escaleras. Esto te mantendrá activo mientras aprovechas para descansar la mente.

5. Aprovecha el descanso para comer o ejercitar: si tienes un descanso puedes aprovechar ese tiempo para salir a hacer ejercicio. Correr unos minutos y comer después puede ser una manera de mantenernos en forma y controlar la ansiedad. El ejercicio no sólo nos ayuda a liberar toxinas, sino que también nos ayuda a oxigenar nuestro cerebro para poder estar más activos al final del día.