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Luego de que varias plataformas y activistas se adhirieran a las precandidaturas de Carlos de Mesa y de Víctor Hugo Cárdenas a la Presidencia del Estado, un grupo de plataformas se plantó anoche ante el atrio de la catedral para recordar que la pelea de las plataformas era para defender el voto ciudadano expresado en el 51,3% del referendo del 21 de febrero de 2016, no para hacer política partidaria. “Aclaramos que la posición asumida por estas plataformas son decisiones particulares y no pueden ser generalizadas”, leyeron.

El manifiesto está firmado por un grupo de alrededor de 30 activistas y plataformas, entre las que se encuentran SOS Bolivia, Todos podemos ser presidente, Kuñambarete, Resistencia revolucionaria, Únete y Provincias unidas. Recordaron que “el pueblo boliviano ha depositado su confianza en las plataformas ciudadanas” para la defensa del voto y que las movilizaciones masivas así lo han demostrado.

Luego pidieron centrarse en evitar que Evo Morales y Álvaro García Linera sean candidatos a la Presidencia y fijar la atención en lo que decidirá el 8 de diciembre el Tribunal Supremo Electoral. Ese día se debe publicar la lista de binomios habilitados para las elecciones primarias, comicios que ven como maniobra para electoralizar el país.

“Debemos hacer un esfuerzo real y verdadero, todas las fuerzas vivas del país, de exigir el cumplimiento al TSE del referéndum. No a medias, no de boca para afuera. Con hechos concretos que evidencien nuestras intenciones”, indicó. 

Reacciones

Para María Belén Mendívil, parte Me comprometo con Bolivia, la posición de algunas plataformas es infantil, ya que toda manifestación por el respeto al voto es política y la única forma de participar en política es a través de partidos, agrupaciones ciudadanas o pueblos indígenas. Considera que tarde o temprano ese será el camino de todos.

Rubén García, uno de los activistas que participó en el domo de plataformas y movimientos sociales que intenta dejar una agenda ciudadana a los candidatos presidenciales, considera que los colectivos ciudadanos tienen el “rol histórico de configurarse como sujeto político, es decir, como actor que cuenta con la capacidad de reconfigurar la relación entre el Estado y la sociedad civil, de subsanar ese quiebre en la representación política. Los colectivos ciudadanos tienen que escalar de una causa concreta, como es el 21-F, a construir los horizontes de futuro que delinearían el proyecto de Estado que la actual coyuntura exige, ante el debilitamiento gnomónico del proyecto desvirtuado del MAS”.

Mendívil añade que las plataformas están actuando en política porque quieren un cambio de sistemas y que eso no se consigue en las calles, sino que necesariamente pasa por participar en política de forma orgánica (partido, agrupación o pueblo indígena).