Johnny Depp ha vivido tiempos mejores en lo que a su vida personal se refiere. Por fin, el actor comienza a solventar sus problemas tras años de salidas de tono, situaciones violentas e incluso un escandaloso divorcio con Amber Heard.

Siempre se ha dicho que hacerse un tatuaje con la imagen o el nombre de la pareja no suele ser una buena idea. Nunca se sabe si esa relación durará para siempre, ni si tener algo que recuerde constantemente a esa persona puede contribuir a aborrecerla.

Algo similar le ocurrió al actor, que se tatuó la silueta del cuerpo de Heard en el antebrazo derecho y no le quedó más remedio que hacer uso del ingenio y valorar si debía someterse al láser para borrar la huella que la tinta dejó en su piel, o aprovechar la imagen de su ex para reconvertirla en otro dibujo. Optó por esta segunda opción y convirtió a su mujer en un enorme rectángulo negro.

El segundo se lo hizo durante la luna de miel. El actor se tatuó los nudillos la palabra ‘slim’ (delgada), que era el apodo con el que llamaba a su ya exmujer. Después de la ruptura, el actor modificó el tatuaje por la palabra ‘scum’ (escoria).

Sin embargo, esta no es la primera vez que el intérprete se arrepiente de sus tatuajes, pues cuando salía con la actriz Winona Ryder se tatuó las palabras “Winona forever”, que modificó tras la ruptura por “Wino forever”.

Esperamos que cerrando de esta forma su pasado, el actor empiece a levantar cabeza. De momento lo podremos ver en lo último de J.K. Rowling, Animales fantásticos: los crímenes de Grindelwall.