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La cúpula de la dirigencia de Cuatro Cañadas y San Julián encontró caminos separados a la hora de concretar una reunión con el ministro de Gobierno, Carlos Romero, e intentar negociar una salida a la protesta que ingresa hoy en su quinto día.

Mientras los primeros lograron reunirse con la autoridad ayer por la mañana, y acordar un cuarto intermedio, alrededor del mediodía, a cambio de la liberación de los detenidos, los de San Julián no lograron concretar el encuentro, al que llegaron con varias horas de retraso.

Al cierre del encuentro de la mañana, realizada en el Consejo Nacional de Lucha Contra el Tráfico Ilícito de Drogas (Conaltid), Romero fue categórico con su decisión de “no negociar con quienes vulneran la ley”, en alusión a los desmanes que se registraron en San Julián, en el que hubo destrozos a la infraestructura policial.

El dirigente del transporte del Bloque Chiquitano, Valuis Sequeli, manifestó que están predispuestos al diálogo, y que los excesos registrados surgen en respuesta a otros cometidos por la fuerza del orden; indicó, por ejemplo, que se registraron vehículos del transporte provincial, ‘toritos’, dañados durante las refriegas.

Sequeli manifestó que las condiciones de negociación son las mismas, piden la liberación de los detenidos de su municipio; sin embargo, hasta el cierre de esta edición, 23:00, no lograron concretar el encuentro, debido a que arribaron en horas de la tarde.

Por su parte, el presidente del Concejo Municipal de San Julián, Dilfe Rentería, expresó que brindarán las condiciones para que las autoridades desarrollen con normalidad su trabajo en esta zona.

Sin embargo, Romero indicó que el diálogo se entorpece a causa de un grupo de dirigentes radicales que no representan a las organizaciones sociales, y en cambio responden a un grupo cívico local. Apuntó que hay presencia de juntas de vecinos y transportistas que se trasladaron desde Montero y dijo, en entrevista con el canal estatal BTV, que mientras no estén dadas las condiciones, el municipio seguirá sin presencia estatal. “Queremos reunión pero sin bloqueo”, dijo.

En el punto de conflicto

Ayer mientras se instalaba la mesa de diálogo convocada por Romero, el bloqueo en la localidad de Cuatro Cañadas se levantó.

Los conductores varados comenzaron a apagar las llantas quemadas y a desmoronar las barricadas de tierra, que fueron abandonadas por los bloqueadores.

En el interior de este poblado, la gente se mostraba temerosa y se mantenía en sus casas para evitar ser víctimas de alguna escaramuza del conflicto. En sus calles apenas circulaban algunas motos y en el centro algunas personas seguían sus actividades con normalidad, mientras respiraban aún el olor de llantas quemadas.

Mientras esto sucedía en Cuatro Cañadas, los cientos de vehículos siguieron su camino cruzando las barricadas de neumáticos humeando.

Así el convoy fue pasando por las comunidades de Los Troncos y Villa Paraíso con normalidad.

Sin embargo, pasando unos cinco kilómetros de esta última comunidad, empezó a formarse una larga filas de camiones, la extensa fila de motorizados llegó hasta el municipio de San Julián.

Allí todavía permanecía una barricada formada por un contingente de bloqueadores que estaban esperando los resultados de la negociación.

La tensión en el lugar era evidente, un grupo de manifestantes avanzaban por la larga fila de vehículos, armados con palos y hondas, mientras tanto, los viajeros realizaban el transbordo en motocicletas, que cobraban entre Bs 20 y Bs 40, para llegar a sus destinos.

San Julián, el punto álgido

Un día después del ataque al recinto policial, en San Julián, los pobladores y la dirigencia del transporte de este municipio mantenían el cierre de la carretera, y pese a que se anunció que un contingente iría a romper el bloqueo, ningún efectivo llegó hasta el lugar.

El miércoles, en este municipio se vivió la jornada más caliente cuando en un acto de furia por el intento de desbloqueo que hicieron las fuerzas del orden, los pobladores destrozaron el módulo policial.

Pese al intento de diálogo en Santa Cruz, el mismo no avanzó debido a que desde el Gobierno consideran que las condiciones no están dadas para hacerlo.

La demanda

Cabe recordar que los transportistas del bloque chiquitano exigen la reconstrucción de la totalidad de la carretera Santa Cruz–Beni, además, observan que hubo demoras en la planificación de la obra y que no se cumplieron varios acuerdos entre el sector y los representantes del Gobierno: el Ministerio de Obras Públicas y la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC).

En respuesta, el miércoles, la ABC señaló que se dio un anticipo de Bs 1.047 millones a cuatro consorcios que se adjudicaron la construcción de la ruta, que fue dividida en un mismo número de tramos.

Incluso desde la entidad estatal indicaron que se dio una copia de los contratos a la dirigencia del transporte del bloque chiquitano.

Sequeli, máximo dirigente de este sector, admitió que recibió esta documentación, pero acusó a la ABC de no cumplir sus compromisos.

Región rica, pobre en caminos

La carretera Santa Cruz – Beni se extiende por la zona este del departamento de Santa Cruz, una región próspera por su producción agropecuaria.

Por las laderas por donde se acuesta la vía existente hay cultivos de soya, maíz y sorgo. Así también pastea una gran cantidad de ganado.

En este aspecto, desde la Federación de Ganaderos de Beni indicaron que los días que van del bloque su actividad se está viendo interrumpida debido a que desde ese departamento se envía ganado bovino a Santa Cruz para su engorde, pero por el cierre de la vía eso está parado.

Otro sector afectado por el bloqueo es el maderero que se concentra en Guarayos y por el bloqueo tiene parada su actividad.