Opinión

El corredor ferroviario plantea desafíos

El Deber Hace 12/8/2017 8:00:00 AM

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La adhesión de Brasil al corredor ferroviario bioceánico es una buena noticia para Bolivia y demanda compromisos importantes para que su concreción sea un aporte al país y al Cono Sur del continente.

Desde siempre, en el imaginario de los bolivianos se posicionó el lema de que Bolivia es el corazón de Sudamérica; es más, con esa misma frase se creó la marca país, recientemente presentada. Más allá del eslogan, convertirse en el eje integrador conlleva muchas responsabilidades para los gobernantes y para los ciudadanos.

La buena noticia es que Brasil, el gigante continental, que tiene un Producto Interno Bruto de casi 547.000 millones de dólares y una población de 207,7 millones de personas, hubiera firmado un memorándum para la construcción de un corredor capaz de unir el Atlántico y el Pacífico, a lo largo de 4.700 kilómetros y con una inversión que oscilará entre los 10.000 y 14.000 millones de dólares. Este proyecto incluye a Perú y puede adherir además a Argentina y a Paraguay, con lo que se consolidaría como un hito de integración continental, en el que no se descarta la participación de Chile.

Según los cálculos oficiales, la capacidad de carga del corredor irá de 9.975.918 toneladas, en un inicio, a 24.276.698 en 2055: mientras que si se trata de transportar pasajeros, la cantidad irá de 6,1 millones de personas en 2021 a 13,3 millones en 2055.

La firma de un memorándum de Entendimiento entre Evo Morales y Michel Temer muestra que las diferencias ideológicas deben ser dejadas de lado a la hora de pensar en potenciar la integración y la economía de los países.

Que Bolivia sea actor fundamental de este gran proyecto es una gran oportunidad para impulsar y diversificar las fuentes de desarrollo económico y social. Esto permitirá apostar al turismo, a potenciar el sector agroindustrial para incrementar los volúmenes de exportación; todo ello, sin descuidar las fuentes tradicionales de ingreso que son los hidrocarburos y la minería.

En lo interno, se abre la oportunidad de que el Gobierno revise sus políticas tributarias, de veto a las exportaciones, entre otras, permitiendo que el sector privado (mayor generador de desarrollo económico en este momento) pueda tener incentivos para impulsar sus actividades. De su lado, a los empresarios les tocará aprovechar la coyuntura y ser más osados en sus inversiones, a fin de que mediante estrategias de largo plazo se pueda generar una nueva realidad económica y social para el país.

Por otro lado, ser el centro de un corredor ferroviario bioceánico demanda también un compromiso ciudadano, que significa erradicar los bloqueos carreteros y aprender a respetar que el derecho de unos no puede ir por encima del derecho de los demás. La cultura del conflicto que se basa en el perjuicio colectivo es un cáncer que hay que extirpar para siempre. Tener un país con mejores condiciones de vida debe ser asumido como un propósito de todos.