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Este 22 de enero, feriado por la fundación del Estado Plurinacional de Bolivia, puede ser una buena oportunidad para salir de la rutina y visitar los diversos destinos turísticos que tiene el departamento. Aquellos que puedan ausentarse del trabajo el viernes tendrán un puente vacacional de cuatro días (jueves a domingo) que les permitirá retornar a la rutina laboral renovados, así lo confirma el sicólogo organizacional Juan Domingo Fabbri.

“Cualquier viaje que se hace trae una renovación sicológica y emocional, sobre todo si es un lugar nuevo y donde se puede descansar. Hacer una actividad diferente es altamente renovador para la persona, pues todo aquello que ayude a salir de la rutina es tremendamente positivo”, recomendó el experto en temas de recursos humanos, lo que da pie para hacer un mapeo imaginario de los estupendos lugares que se pueden aprovechar.

Trazando el mapa
Al norte del departamento, recorriendo 120 kilómetros, hay destinos fáciles de acceder que conservan el espíritu característico de los pueblos del oriente, como Portachuelo, Buenavista, Buen Retiro, San Carlos, San Juan y Yapacaní, que además de ofrecer una destacada oferta culinaria, conectan al Parque Amboró, donde se puede disfrutar de aguas cristalinas y avistamientos privilegiados de flora y fauna.

Asimismo, si su interés es llegar hasta los pueblos de las Misiones, lo puede hacer ingresando por San Javier, primer templo jesuítico, de topografía ondulada y famosos horneados típicos, y avanzar hacia Concepción, donde, además de recorrer la catedral, puede aprovechar para visitar la represa y sitios naturales para avistar las peculiares orquídeas. Si el tiempo le permite seguir adelante, puede llegar a San Ignacio de Velasco, la población de mayor desarrollo de la chiquitania.

La sugerencia es quedarse en San Ignacio como centro de distribución y después visitar los pueblos con sus respectivos templos de San Miguel y Santa Ana, no distantes de esta capital provincial.

Otra manera de ingresar a las Misiones es por la carretera que vincula Santa Cruz con Puerto Suárez, en la frontera con Brasil. En este recorrido se puede visitar San José de Chiquitos (tiene el único templo construido con piedra). Luego se puede avanzar hacia Chochís, donde se levanta el santuario de la Asunta. Este es un sitio enclavado entre rocas y que maravilla por el trabajo que ahí se exhibe de obras de arte en madera.

El recorrido por este camino continúa hacia Roboré, la Perla del Oriente, con balnearios naturales y sitios paradisiacos. A este lugar se suma Santiago de Chiquitos, que es la puerta de ingreso a la reserva del
Parque de Tucabaca.

La lista no estaría completa si no mencionamos Samaipata, al noreste de la ciudad, a dos horas y media de tránsito por la carretera, con clima agradable y un monumento arqueológico: El Fuerte. Si desea seguir llegará al valle de Mairana o si su interés es conocer Vallegrande, la cara que ofrece este pueblo actualmente es distinta. Ahí puede ‘sacarle el jugo’ a la época de durazno, uva y manzana