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A Marieke Vervoort (38) se le acabaron las fuerzas. La campeona de los Juegos Paralímpicos de Londres 2012 en atletismo anunció que está preparada para someterse a la eutanasia porque ya no soporta "tanto dolor".

La atleta está sintiendo mucho dolor y está muy deprimida

No quiero sufrir más, esto es muy difícil para mí, cada día me deprimo más y más. Nunca tuve esos sentimientos pero no puedo más”, relató la ganadora de tres medallas paralímpicas a The Telegraph, desde una cama del quinto piso del Hospital Universitario de Bruselas, Bélgica.

A causa de una tetraplejía progresiva incurable que tiene desde los 14 años, su cuerpo está paralizado hasta el pecho y sus dedos cada vez la obedecen menos: "Nunca he experimentado esos sentimientos. Estoy llorando mucho".

Desde chica, y como consecuencia de su enfermedad, sufre desmayos a lo largo del día y dolores en las piernas que tiene que atender con diferentes medicamentos. Pero con el paso de los años su estado de salud se fue agravando.

Hace cuatro meses, la atleta padece frecuentes espasmos y su neurólogo aseguró que no son ataques epilépticos sino que su cuerpo “grita que ya no puede más”. Además, perdió parte de la visión, no logra concebir el sueño por más de cuatro horas seguidas y apenas puede comer.

"Un neurólogo se quedó conmigo toda la noche mientras tuve un espasmo tras otro. Él dijo que no era un ataque epiléptico, sino solo el cuerpo que gritaba: 'Tengo tanto dolor. Ya he terminado'", explicó.

Siempre fue consciente de la gravedad de su estado y comenzó con la idea de la eutanasia hace ocho años. En 2012 se legalizó en Bélgica y lo pueden hacer todos los que demuestren tener una condición incurable. Además del paciente, dos médicos deberán firmar los documentos avalando la situación. Y, en el caso de Vervoort, así ha sido.

La inyección letal se la pondrá el mismo médico que le salvó la vida varias veces

El encargado de aplicarle la inyección letal será el doctor Wim Distelmans, quien "le salvó la vida" en varias oportunidades, pero aún no se confirmo cuándo. "Si no estuviese aquí, me habría matado. Es muy difícil conseguir una fecha, siempre que les hablo, me dicen: '¿Estás segura, Marieke? ¿Realmente estás segura?'", afirmó en relación a los profesionales que la asisten en el centro de salud.