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Luciana Luna Fleig es una adolescente de 13 años, que desde su nacimiento padece del síndrome Cornelia de Lange, lo que no le ha permitido hablar y camina con dificultad, aunque se da modos para comunicarse. Ahora está entusiasmada por ser parte del grupo de enfermos o personas con capacidades diferentes que tendrá un lugar privilegiado en la misa del Cristo Redentor.

Sus padres están dispuestos a hacer todo lo que sea posible para que ella cumpla este sueño. Eduardo Luna, su papá, indicó que buscará la forma de acceder al grupo. “Ella quiere recibir la bendición del papa. Luego de nacer no le dieron esperanzas de vida, y con mucho esfuerzo, amor y fe en Dios logramos superar muchos obstáculos y llevamos 13 años gozando de este regalo”, sostiene.

Contacto con la gente
Está previsto que el papa Francisco recorra en el papamóvil durante 40 minutos los alrededores del Cristo, donde tendrá un contacto directo con la gente, antes de prepararse para la eucaristía. Se prevé hacer una pequeña sacristía atrás del altar o habilitar un espacio en Burger King. En las oficinas de esta hamburguesería aseguran que todavía no han recibido ninguna solicitud al respecto.

El padre Hugo Ara indicó que la comisión de salud es la que se encargará de hacer la selección. Se ha pedido que sean enfermos no terminales, por la aglomeración. “Menos protocolo y más cercanía”, es lo que le gusta al santo padre, destacó Ara