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La muerte del fiscal que denunció a la presidenta argentina por presunto encubrimiento, Alberto Nisman, de la que el domingo se cumplen dos semanas, ha puesto los focos sobre los opacos servicios de inteligencia, cuya reforma se apresta a debatir el Senado, de mayoría oficialista, pese al fuerte rechazo opositor.

"(La reforma) es una deuda de la totalidad de los partidos políticos", defendió el presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, Marcelo Fuentes, en una entrevista publicada el domingo en el diario Página 12.

La nueva ley, promovida por la presidenta Cristina Fernández, prevé la creación de una Agencia Federal de Inteligencia (AFI) con altos cargos elegidos por el Senado que reemplace a la actual Secretaría de Inteligencia (SI) y el traspaso del sistema judicial de escuchas a la Procuración General, entre sus puntos más importantes.

El proyecto de ley será debatido el próximo martes en un plenario de comisiones, del que se ausentará parte de la oposición, a modo de protesta.

"No nos vamos a prestar al juego del Gobierno", dijo a medios locales el diputado Mario Negri, de la Unión Cívica Radical, al justificar la ausencia de su partido.

"El oficialismo intenta cambiar la atención de la sociedad del hecho más grave y doloroso que ha vivido la sociedad argentina, como lo es la muerte del fiscal Nisman", agregó Negri.

Nisman murió de un tiro en la cabeza en su casa de Buenos Aires el pasado 18 de enero, la víspera de comparecer en el Congreso para detallar la denuncia contra Fernández y varios colaboradores por supuestamente encubrir a los presuntos autores iraníes del atentado contra la mutual judía AMIA, que causó 85 muertos en 1994.