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Colombia expresó su creciente indignación por la crisis diplomática con Venezuela, que provoca unos 7.000 colombianos expulsados, entre deportados y quienes huyen por temor a serlo y pidió apoyo internacional ante la gravedad del drama humanitario en la frontera.

Mientras en la limítrofe ciudad de Cúcuta, unos 600 km al noreste de Bogotá y epicentro de la crisis, continuaba el éxodo de colombianos regresando a su país a través del río Táchira, el presidente Juan Manuel Santos llamaba a tratar con dignidad a sus compatriotas y solicitaba reuniones extraordinarias de cancilleres, en el marco de organismos regionales para “dar a conocer a ellos y al mundo lo que está sucediendo”.

Cabe recordar que la tensión diplomática entre Bogotá y Caracas comenzó el 19 de agosto con el cierre de algunos pasos fronterizos por Maduro tras un ataque de desconocidos a militares venezolanos, ocurrido en medio de una operación anticontrabando en el fronterizo estado venezolano de Táchira y que Maduro atribuyó a paramilitares colombianos.

La crisis aumentó con el estado de excepción decretado por el presidente venezolano el 21 de agosto, y se profundizó aún más cuando ambos países llamaron a consultas a sus embajadores en medio de las denuncias de violaciones de derechos humanos de los damnificados.

Reacciones
Paraguay hizo un llamado para que los colombianos deportados por Venezuela sean tratados como seres humanos e instó a los países de la región a tratar con “prioridad” la situación, según declaraciones del ministro de Relaciones Exteriores, Eladio Loizaga. “Paraguay hace un llamado a que se respete el derecho de los migrantes a ser tratados como humanos", señaló Loizaga, quien dijo pronunciarse como portavoz de la Presidencia pro témpore del Mercosur y vicepresidente de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

Por su parte, el Gobierno chileno consideró preocupante la crisis fronteriza que elevó la tensión entre Colombia y Venezuela tras la expulsión masiva de colombianos y llamó a ambos países a promover el diálogo. El Gobierno de Bachelet insta a ambos gobiernos a que “promuevan las condiciones que permitan encontrar una pronta solución” y confió en que se supere el incidente con diálogo bilateral, con apego a las normas del Derecho Internacional.

Mientras tanto, la Unión Europea ha alertado de los riesgos del cierre de la frontera entre Venezuela y Colombia. “El desplazamiento forzado pone en riesgo el conjunto de la situación humanitaria, la seguridad y la estabilidad en la región”, declara un comunicado del Servicio Europeo de Acción Exterior