Escucha esta nota aquí

Elías (8) llegó hace dos semanas a Santa Cruz de la Sierra con su madre, provenientes de Potosí. Allí dejó a su padre y sus cuatro hermanos en el oficio del cultivo de papa, que es a lo que normalmente se dedica la familia. Terminaron las clases, y como todos los años, se subieron a un bus y vinieron para reunir un poco de dinero y regalos para llevar a su casa. De lunes a viernes se ubican en la plaza principal y en la Manzana 1 y los sábados y domingos buscan restaurantes o lugares donde hay bastante afluencia de gente para extender la mano.
“La gente de Santa Cruz es buena, nos regalan dinero y juguetes”, indicó Elias, que piensa irse cuando terminen las vacaciones.

Lucía es otra menor de unos siete años, que llegó con su abuela, también desde Potosí. Ellas duermen en las calles, por la zona de La Ramada, y cada día llegan hasta las rotondas del segundo anillo para pedir caridad.

La misma situación pasan madres solteras que tienen una cantidad considerable de hijos y tienen que salir a las calles para buscar el pan de cada día.

Es el caso de Estela, que junto a sus tres hijos, rellena rompe muelles a cambio de unas monedas. Ella indicó que en estas fechas es más fácil reunir monedas para la comida, porque “la gente se pone más caritativa”, dijo