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La ola de violencia que sacude Río de Janeiro causó 14 muertos en dos días, entre ellos cinco adolescentes encontrados tiroteados en la localidad de Maricá y nueve personas víctimas de enfrentamientos entre narcotraficantes y policías en Rocinha, la mayor favela de esta ciudad brasileña.

Los enfrentamientos en esta comunidad, rodeada por los barrios más elegantes de Río y en la que viven 60.000 personas, no han cesado tras seis meses de ocupación policial y pese a la intervención del Ejército en la seguridad pública del estado más emblemático de Brasil, decretada por el Gobierno el 16 de febrero.

La última víctima de los tiroteos en la Rocinha fue un supuesto pistolero al que le fue decomisado un fusil 5.56 y que murió la madrugada de ayer en un enfrentamiento con agentes del Batallón de Operaciones Especiales (BOPE) de la Policía.

“Los agentes del BOPE realizaban un patrullaje por la localidad conocida como 199 y entraron en enfrentamiento con criminales armados. Tras el cese de los disparos, un hombre herido fue trasladado a un hospital, pero no resistió. Al mismo le fue hallado un fusil 5.56”, según un boletín en que la Policía recordó que realiza operaciones seguidas en la Rocinha desde septiembre.

Otro enfrentamiento en la Rocinha, el sábado, ya había provocado ocho muertos, cinco de los cuales con antecedentes criminales, pero entre los que también se encontraba un joven bailarín que acabada de participar en un baile de debutantes y que decidió pasar por una fiesta funk en la favela antes de regresar a su casa.

 Según habitantes de la comunidad, los agentes dispararon indiscriminadamente contra personas que participaban en el baile y que huían del tiroteo o ya se habían rendido, por lo que el comando de la Policía recogió las armas de los uniformados que participaron en la acción para realizar una investigación de lo ocurrido.

De acuerdo con la Policía, con los nueve muertos de los dos últimos días se eleva a 52 el total de víctimas mortales desde que comenzó en septiembre una ‘guerra’ entre bandas rivales de narcotraficantes por el control de la mayor favela de Río.

Desde el inicio de los conflictos, el 18 de septiembre, 48 supuestos narcotraficantes han muerto en operaciones en la Rocinha, así como dos policías, una turista española y un habitante de la comunidad.

La turista española María Esperanza Jiménez, de 67 años, murió en octubre cuando visitaba la favela víctima de disparos de la policía que le alcanzaron la yugular.

El boletín contabiliza además una treintena de heridos en los tiroteos de la Rocinha desde septiembre, entre ellos ocho policías y diez residentes en la comunidad.

El mismo balance agrega que 127 narcotraficantes, entre ellos 22 menores de edad, han sido detenidos desde septiembre y se han decomisado 39 fusiles, 65 pistolas, tres subametralladoras, 71 granadas y un poco más de dos toneladas de drogas.

Los enfrentamientos obligaron a las Fuerzas Armadas a ocupar la Rocinha en dos ocasiones el año pasado, la primera de ellas el 22 de septiembre con participación de 1.100 miembros del Ejército.

El domingo, además, cinco adolescentes fueron asesinados con disparos en la cabeza en Maricá, un municipio de la región metropolitana de Río de Janeiro.

Las víctimas departían en la calle en un barrio de viviendas construidas por el Estado y fueron tiroteadas por dos hombres que se movilizaban en una motocicleta y que al parecer pertenecen a una milicia (grupo parapolicial) que actúa en la región.

“Las armas usadas en el crimen fueron pistolas calibre 380, todos los tiros fueron dados en la cabeza y las víctimas estaban en fila.

“Todas esas características nos llevan a creer que fueron asesinados por milicianos”, afirmó la titular de la Comisaría de Homicidios de Niteroi, Bárbara Lomba, responsable por la investigación.

Precisamente un enfrentamiento entre milicianos y narcotraficantes en la mañana de ayer, que fue transmitido al vivo desde un helicóptero por una red de televisión, provocó pánico en la Plaza Seca, un barrio en la zona oeste de Río de Janeiro.