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Las federaciones de panificadores de las ciudades de La Paz y El Alto decidieron levantar su paro de 48 horas que intentó tener alcance nacional, pero que no alcanzó a los departamentos de Santa Cruz, Cochabamba, Potosí, Oruro, Chuquisaca y Beni. Mañana el Gobierno los convoca a iniciar el diálogo si abastecen normalmente con su productos los mercados. 

"Se levanta cualquier medida de presión. Con marchas y paro, no nos han escuchado y ahora deponemos acciones a ver si nos convocan a dialogar", dijo, antes del medio día, el dirigente de ese sector, Félix Quenta.

El conflicto inició cuando el Gobierno decidió levantar la subvención al quintal de harina de trigo, que se les entregaba a 130 bolivianos a los integrantes de ese gremio para que elaboren el pan de batalla y lo comercialicen a 0,40 centavos de boliviano. 

"Los paceños y paceñas podremos desayunar cada mañana con nuestro pan, como es lo normal. Nosotros vamos a convocar al diálogo, no podemos confundir a la población. La suspensión de las medidas de presión implica retornar a la normalidad", explicó el viceministro de la Micro y Pequeña Empresa, Martín Basurco.

Mañana tendría lugar la mesa de diálogo, en caso de que se normalice la distribución del pan de batalla, mientras que los panificadores sostienen que se va a producir el alimento, se lo venderá a 40 centavos y se va a entregar a todos los distribuidores y a las tiendas.