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Mire, casi al finalizar la jornada recibí la noticia del desplome del puente y todavía no hice cálculos respecto a los efectos para el sector exportador. No obstante, debo señalar que por esta carretera del país se movilizan unos 220 camiones por día, cada uno con un promedio de 25 toneladas, con carga de exportación boliviana.

Auguramos una solución a corto plazo o provisional para no castigar a los agentes económicos del país, principalmente el sector oleaginoso, que utiliza esta carretera para sacar su producción a mercados externos. Desde luego el ritmo de las exportaciones se verá afectado y seguramente los industriales retrasarán el envío de mercancías por un tema de seguridad, aunque dudo que se generen pérdidas de productos porque la oferta exportable no es perecedera. Pero no solo la salida de productos se va a rezagar por la caída del puente, seguramente habrá un impacto en el abastecimiento del mercado interno porque no hay que olvidar que el 70% de los alimentos que consume el país son generados en Santa Cruz y la nueva carretera a Cochabamba es la vía natural de conexión comercial con el occidente.

Tal vez suene recurrente lo que voy a señalar, pero la falta de un mantenimiento adecuado de las carreteras lleva a este tipo de evento. No se hace ingeniería de puentes y no se hace control de peso, pese a que los hemos pedido. En Santa Cruz el costo del peaje es alto y no vemos una compensación en carreteras de calidad.

La instalación de un puente provisional puede ser la salida para no afectar el tráfico vehicular y al sector exportador, en este caso agroindustrial soyero, que es el que día a día despacha derivados del ‘grano de oro’ a los mercados del exterior.

Pedimos a la clase política dejar las campañas y ponerse a trabajar por el país