Opinión

Cara a cara

El Deber 10/2/2019 05:00

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‘Minotauro’ es el alias de Sergio de Arruda Quintiliano, uno de los jefes del PCC, la organización criminal más poderosa del Brasil que dirige el tráfico de droga desde Bolivia a ese país, usando la frontera con Paraguay. Su captura reciente es un duro golpe al tráfico de drogas y de armas que impulsa el PCC y que, según la Fiscalía brasileña, tendría al menos un centenar de ‘emisarios’ en territorio boliviano. Hace poco, en San Ignacio de Velasco, dos brasileños con sello rojo de Interpol y que eran buscados por narcotráfico fueron acribillados, típico caso de ‘ajuste de cuentas’ cada vez más frecuente en Bolivia debido al auge irrefrenable de esa ilícita actividad y a nuestros flojos controles fronterizos. Por eso, a la par de los ‘emisarios’ llegan los sicarios que matan a sangre fría, algo que ya no solo se ve en las películas de narcos, como Caracortada...

Está probado que, en estos tiempos, vía internet o redes sociales, la comunicación interpersonal y la forma de relacionarse ha cambiado dramáticamente en el mundo. La fuerte y creciente adicción a modernos y revolucionarios dispositivos impide que los humanos nos escuchemos, nos entendamos y comprendamos mejor, frente a frente y mirándonos a los ojos. En Tonga, un país paradisiaco de Oceanía, sus más de 100 mil residentes no entraron en pánico ni se deprimieron al quedarse sin internet durante dos semanas por la repentina interrupción del servicio, provocada, al parecer, por el ancla de un barco que segó un cable submarino, dejando sin acceso a las redes sociales. Y es que ese incidente les concedió un tiempo en el que ‘redescubrieron’ el arte de comunicarse cara a cara... ¿Y si a los bolivianos nos cortan el cable por unos días?

Según la RAE, profesor es aquella persona que ejerce una ciencia o un arte. El origen de la palabra está relacionado con el cristianismo, ya que, antiguamente, los profesores eran aquellos que declaraban su fe en público. En Bolivia, profesor también es el título lustroso que reporteros y entrevistadores le ‘emponchan’ gratuitamente a directores técnicos o entrenadores con o sin formación profesional. En todo el planeta no deben existir tantos ‘profesores’ como los que no han conducido al fútbol boliviano a ninguna parte.