Escucha esta nota aquí

La claridad de sus ojos refleja su personalidad y los valores con los que fue criada. Ama la tranquilidad y cobijarse en el seno de su hogar, donde, afirma, encuentra la fortaleza y la libertad para abrir sus alas e ir en busca de sus sueños.

Ella es Thalía Chávez Suárez, una quinceañera de grandes ideales y con objetivos bien definidos.

Quiere formarse como profesional en Ingeniería Comercial para ayudar a su padre a comandar la empresa de la familia, Grupo SION Internacional. También aspira a convertirse en una estrella de la música cristiana.

“Son roles muy distintos, pero sé que puedo lograrlo. Será cuestión de organización y de trabajar para cumplir las exigencias de ambos”, opina muy segura.

Talentosa

Thalía está en el tercero de secundaria del colegio Domingo Savio y cuenta que su principal pasatiempo es la música. “Canto desde los dos años y disfruto mucho de hacerlo, ya sea en público, delante de mi familia o cuando estoy sola, pues es una forma de desahogar lo que llevo en mi alma”, dice la jovencita, que compartió su talento en diferentes oportunidades en su colegio.

Se confiesa una fiel admiradora de los artistas Álex Zurdo, Damaris Guerra y Anette Moreno, exponentes mundialmente conocidos de música cristiana.

Hogareña

Considera que su familia es su mejor escuela de la vida. “Los hijos reflejan afuera lo que aprenden en casa. Yo, a falta de dos grandes mentores, tengo cinco”, dice al referirse a sus padres y a sus hermanos.

Thalía es hija de Mario Franklin Chávez Méndez y de Jenny Suárez de Chávez, ejecutivos del Grupo SION Internacional. Es la segunda de cuatro hermanos: Sebastián (20) Jennifer (13), y Franklin David (1). “Ellos son mi universo”, complementa.

De celebración

El viernes, la familia Chávez-Suárez vivió uno de los días más especiales de sus vidas, pues celebraron la llegada de las 15 primaveras de su adorada Thalía.

Tal evento mereció una gran fiesta en el salón Exhibición del hotel Los Tajibos, que fue caracterizado como los salones de baile de los palacios europeos. Allí, con un precioso vestido rosa pálido, de Belle Mariee, ella parecía una princesa. La acompañaron más de 400 invitados.

“Ver a todos mis seres queridos reunidos y felices fue el mejor regalo que Dios me dio”, apuntó la muchacha, que a fin de año viajará a Disney para concluir los festejos.