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La composición del presupuesto municipal para esta gestión, donde los ingresos propios ya superaron la barrera del 50% y podrían terminan sumando más puntos porcentuales, son, en criterio de los administradores municipales, un logro por haber inculcado en la gente la conciencia tributaria y se arriesgan a señalar que en los siguientes años la brecha entre el porcentaje de dinero entre lo que puede autogestionar la comuna y lo que llega desde el Tesoro General de la Nación (TGN) puede crecer más en favor de la Alcaldía.

Para este año, de los ingresos propios presupuestados por concepto del cobro de los tributos municipales (más de Bs 1.429 millones) significan poco más del 55% frente al dinero que la comuna espera recibir del Gobierno, monto que es más de Bs 1.337 millones. Este porcentaje nace sin contar los financiamientos y saldos en caja y bancos (Bs 3.261,3 millones), lo que se espera generen las unidades operativas de la municipalidad (Bs 157,2 millones) y las empresas municipales desconcentradas (Bs 240,1 millones), montos con los que se consolida el POA 2018 de Bs 3.776,2 millones.

En criterio del expresidente del Colegio de Economistas de Bolivia Waldo López, las políticas de descuentos y perdonazos que ejecutó la administración municipal en años anteriores han logrado estos indicadores y además señala que los sistemas han permitido reducir la evasión y generar procedimientos más estrictos para los cobros. 

“De a poco la cultura del ciudadano tiende a acostumbrarse al pago de sus tributos, a mantenerse al día, y esto sucede si ven que se hacen obras y se brindan servicios con los recursos que aporta”, apuntó López y agregó que también se debe considerar que los ingresos nacionales se han reducido debido a factores externos, aspecto que ayuda al resultado que ahora muestran las finanzas municipales.