En América Latina, más de dos millones de personas vestidas en su mayoría de blanco recibieron el 2015 en la mítica playa de Copacabana de Rio de Janeiro, con un impresionante show pirotécnico.

Antes, un mensaje de felicitación del papa Francisco fue transmitido en pantallas gigantes en la playa: los cariocas son "un pueblo valiente y alegre que nunca se deja amilanar por las dificultades", dijo.

En Europa, Moscú abrió las festividades. En la Plaza Roja, la catedral San Basilio se encedió con coloridos fuegos artificiales.
En su mensaje de fin de año, el presidente ruso Vladimir Putin se dirigió a su homólogo estadounidense Barack Obama recordándole que ambos tienen una responsabilidad compartida para mantener la paz en el mundo.

Un poco más tarde, en París, fuegos artificiales lanzados desde el Arco del Triunfo iluminaron la avenida de los Campos Elíseos, la "avenida más linda del mundo", colmada de turistas.

En Londres, unas 100.000 personas, con billetes de entrada, tuvieron el privilegio de asistir a un espectáculo pirotécnico de once minutos a orillas del Támesis.

En Berlín, destacaba la participación del actor estadounidense David Hasselhoff en un concierto gigante al aire libre en la puerta de Brandeburgo, allí donde tuvo lugar otro histórico, en diciembre de 1989, para celebrar la caída del Muro de Berlín que estaba en ciernes.