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“Pudo asfixiarse en minutos y yo le salvé la vida”, declaró abatida María Bertha Lara Camacho (41) al salir ayer de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, donde le borraron la esperanza de adoptar a la niña que el sábado encontró en el baño público del mercado San Juan de la Villa 1.º de Mayo.

La mujer se había ilusionado con convertirse en madre sustituta de la pequeña, estimulada por sus amigas del mercado e incluso por personal médico del hospital Hernández Vera, donde atienden a la bebé, quienes le dijeron que ella tenía derecho a quedársela.

Empero, Teresa Silva, una de las abogadas de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, le explicó que la adopción legal de un niño o niña es todo un procedimiento que obliga a cumplir varios pasos, entre ellos ser parte de una lista de espera de personas calificadas para ser padres adoptivos. “Me dijo que no me van a entregar a la bebé. Sugirió que contrate un abogado y que ingrese a una lista de espera de padres adoptivos. No quiero que me den otra bebé, quiero que me den a la que pillé, porque le tomé cariño”, manifestó María Bertha, visiblemente afectada por la negativa.

Prefieren adoptar niñas

La jueza Leda Ojopi, titular del Juzgado Público de la Niñez y Adolescencia de la capital, indicó que el solo hecho de hallar a un niño o niña abandonado no es suficiente para arrogarse el derecho a quedárselo, sino que el Estado tiene la misión de protegerlo mediante la ley 548.

“Las personas que encuentren niños deben entregarlos a la Defensoría de la Niñez y Adolescencia. Luego, corresponde esperar 30 días por si aparece la familia a reclamar a la criatura, que mientras tanto debe ingresar a un centro de acogimiento. Todas las personas que tengan la aspiración de ser padres adoptivos o de guardas de un niño tienen que cumplir con los requisitos de la ley, tienen que estar acreditados por la instancia legal y poner su demanda”, explicó Ojopi.

Las calificaciones para adoptar a un menor las otorga la Gobernación por medio de su instancia técnica, que toma en cuenta la salud física, mental y la edad de los adoptantes. Además, la situación del niño debe estar definida en cuanto a sus padres biológicos; es decir, la Defensoría interpone una demanda contra los presuntos padres y, cuando se los declara ausente en una sentencia ejecutoriada, dicho fallo habilita al bebé para ser dado en adopción.

La jueza Ojopi reveló que en su despacho hay 14 carpetas de personas que esperan adoptar niños. Añadió que los demandantes prefieren niñas de cero a seis meses o hasta dos años. Pese a todos los escollos, María Bertha confía en obtener, para empezar, la guarda de la pequeña que halló en el papelero del escusado.