Escucha esta nota aquí

A las 23:07, Alejandro Fernández apareció en escena luciendo un traje azul, una tupida y canosa barba y el cabello recogido en una cola. Con Cóncavo y convexo, ‘El Potrillo’ dejó en claro que volvió a la ciudad después de 10 años con la misión de devolverle el cariño a sus fanáticas, a quienes les envió sonoros besos a lo largo del show, desatando su euforia.

Tres sensuales coristas, que hicieron de las suyas durante la presentación del mexicano en Viña del Mar, ingresaron al escenario para acompañar al intérprete en Se me va la voz. “Buenas noches, regreso a Santa Cruz con esta nueva producción, con nuestras confidencias”, saludó. Después vinieron Cuando digo tu nombre y Estuve, pero fue Te necesito el tema que hizo estallar a las 15.000 personas que se dieron cita al estadio Ramón Tahuichi Aguilera.

Durante la primera parte del espectáculo, Fernández entregó los temas más románticos de su nuevo material, Confidencias. Desahogo, de Roberto Carlos, Hoy tengo ganas de ti y Te amaré hicieron cantar a los asistentes, que, además de buena música, disfrutaron de un espectáculo impecable, en el que brilló el despliegue técnico. El imponente escenario, que también fue ‘devorado’ por los nueve músicos que dan soporte al hijo de ‘Chente’ en su gira mundial, estuvo custodiado por cinco pantallas led y un completo sistema de luces, diseñado en Bélgica.

Fernández también despachó sus temas más rancheros, dejando a todo el auditorio satisfecho. Así, con elegancia, talento y ‘sex-appeal’, El Potrillo cumplió su objetivo,

‘El Potrillo’ se ‘comió’ el escenario, que tuvo cinco pantallas led y un completo sistema de luces