Escucha esta nota aquí

Compradores que caían como cuentagotas y se aproximaban a los negocios que quedaron, comerciantes que hacían su traslado levantando sus pertenencias y algunos ambulantes desorientados que no daban crédito a la situación, es lo que quedó del Mercado Los Pozos en la jornada de este martes, después del anunciado traslado de una parte del centro de abastecimiento al nuevo mercado minorista del mismo nombre, ubicado en la avenida Alemania entre séptimo y octavo anillo.

La mano de la Alcaldía se hace ver horas después de persuadir a los últimos comerciantes que se resistían al traslado del mercado durante la madrugada del martes. Funcionarios de la Alcaldía y cerca de 50 guardias municipales custodiaban la zona mientras estos concluían con el cierre y levantamiento de sus puestos.

“Hacer entender a los cachivacheros del traslado fue el principal problema, pero no queda más, esto es irreversible”, puntualizó uno de los funcionarios públicos, quien agregó que la “experiencia del traslado del Mercado Abasto ayudó a que no se originen desmanes”.

Y son algunos cachivacheros –vendedores de a pie de artículos usados y algunos de dudosa procedencia- los que todavía aparecían con cosas en mano para ser ofrecidas a los transeúntes ante la mirada atenta de los gendarmes; no obstante, no hay quien les compre. No se ve a estos abordando al público y preguntando qué hay para vender o intentando 'emponchar' algún artículo.

Las vitrinas con celulares y dispositivos electrónicos no están en la calle Campero y menos los vendedores de ropa y quienes llegaban con frutas y verduras desde el campo hasta la calle 6 de Agosto. Tampoco están los vendedores de ropa que llegaban hasta la calle Aroma.

Desde hace tiempo, la zona de los cachivacheros viene siendo intervenida por las autoridades y efectivos policiales, incluso fue militarizada años atrás y el tiempo dirá si este microterritorio vuelve a ser tierra de nadie. La tranquilidad existente no es garantía y eso es algo que los mismos funcionarios admiten, ya que el lugar ha sido un dolor de cabeza constante.

Solo quedan los comerciantes que venden en los bloques permitidos por la municipalidad, por lo que frutas, verduras, carnes y abarrotes siguen disponibles, al igual que el Comercial Los Pozos. Estos vendedores aseguran que el traslado era necesario y a pesar de que en estos días han visto mermadas sus ventas esperan que la situación sea para mejor.
 

A esta misma voz se suman amas de casa, vecinos y compradores que, según ellos, vivían con 'el Jesús en la boca' a diario ante la delincuencia y el desorden que se presentaba antes del traslado.

Además, otros temas todavía están en el aire. La  limpieza es una de ellas. La suciedad es evidente para la vista y el olfato. Según los funcionarios municipales, en las próximas horas un equipo de Vega-Solví se encargará de recoger los restos que se encuentran en el lugar.

Asimismo, si bien las calles del mercado permanecían cerradas, también queda pendiente el control de transporte y trancaderas en la zona, una queja común en los vecinos consultados y clientes que hacen sus compras en el centro de abastecimiento.