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No hay sensación ni de derrota ni camino mal andado en La Haya, tras el batacazo dado por la Corte Internacional de Justicia a la aspiración marítima boliviana. Así lo deja en claro una encuesta en el eje troncal realizada por CIES MORI para EL DEBER. Ante las evidencias de los datos, Franz Flores, doctorante en Ciencias Políticas, no se le ocurrió otra cosa de comparar el mar con la selección boliviana: no importa cuántas veces nos goleen, siempre habrá la ilusión que el próximo partido ganaremos, que en este jugamos como nunca y perdimos como siempre. No se trataba de una comparación que apelaba al lugar común, sino a la teoría política: el mar y la selección forman parte del “nacionalismo banal” -común, cotidiano- y ante ello no hay acercamiento racional, sino emotivo.

Tal vez esa sea la forma más sencilla de explicar por qué, tras una derrota en la Corte Internacional de Justicia, que dictaminó en La Haya que Chile no tiene la obligación de negociar una salida al mar con Bolivia, los ciudadanos del eje troncal consultados en la encuesta de CIES MORI para EL DEBER declaren -sientan- que el fallo del tribunal no fue correcto (siete de cada diez), que crean que fue injusto (ocho de cada diez), que estuvimos bien representados por los abogados de La Haya (dos de cada tres) y que fue un acierto llevar a Chile ante este tribunal, más allá de que se haya perdido (64%).

Es más, el sentimiento frente al fallo es tal, que ocho de cada diez consultados aún creen que hay alternativas de volver con soberanía a las aguas del Pacífico y el 70% ve como un avance en la recuperación del mar haber acudido a La Haya.

La encuesta fue realizada entre el 4 y 5 octubre en Santa Cruz de la Sierra, Cochabamba, La Paz y El Alto, y para obtener una confiabilidad del 95% y un margen de error del 4%, se entrevistó a 603 personas. En ella se nota que si bien los sentimientos de reivindicación marítima son nacionales, en Santa Cruz es un poco menos intenso que en las ciudades de cotas más altas sobre el nivel del mar. Así, por ejemplo, la mayor sensación de injusticia se afinca en La Paz, con un 87%; la mayor sensación de haber sido bien representado en La Haya se dio en Cochabamba, con un 72% y la mayor sensación de avance en la reconquista del mar a través del juicio ante la Corte Internacional de Justicia se dio en El Alto, con un 79%. Pese a que Santa Cruz de la Sierra siempre marcó 10 puntos menos que estas cotas más altas, la ciudad de los anillos comparte con las otras capitales del eje el optimismo de que nada se perdió en Holanda y el 80% cree que aún hay alternativas para volver al Pacífico.

Lecturas

Flores explica esta reacción triunfalista en la derrota por cómo razona la gente sobre estos temas. No lo hace desde el Estado -conjunto de instituciones que otorgan derechos y obligaciones a los ciudadanos-, sino desde la nación, es decir, desde la identidad más cotidiana.

“Cuando la gente dice que hay posibilidades de volver al mar, que Bolivia hizo lo correcto, que no se perdió nada, está respondiendo a un imaginario nacional, le rinde tributo a la identidad colectiva, a lo que nos constituye como país.

Advierte, además, que en estos temas la gente deja de razonar y que da respuestas desde la emoción y el sentimiento nacional y por ello, tras una antesala enormemente esperanzadora, el culpable de la derrota será el otro. “Ernest Renan, filósofo e historiador francés, decía que la nación hacía borrar muchas cosas.

El nacionalismo banal está en las cosas más pequeñas. En estas respuestas, la nación genera este tipo de reacciones desde la identidad nacional, que no aceptará lo sucedido en La Haya. Una prueba de ello es que ni Carlos de Mesa se ha desmarcado con fuerza del fallo”, explica Flores.

Para Daniel Valverde, director del Observatorio Político Nacional de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, el pueblo boliviano está reaccionando de forma emotiva ante la demanda contra Chile. Considera que el planteamiento de la demanda marítima tuvo un sentido profundo de justicia, pero lamentablemente los tribunales miran técnicamente si las pruebas presentadas se enmarcan en el tipo de reclamo presentado. Señala que el fallo se trató de un asunto de jurisprudencia y de cumplimiento de requisitos para probar la demanda. Para él, abogado de profesión, Bolivia debió tener un planteamiento más prolijo, más técnicamente sustentado en cuanto a pruebas de cuándo Chile se obligó a negociar, pero entiende la reacción emotiva de la población. Eso sí, una vez pase el duelo, propone analizar esta sentencia de forma más técnica, cerebral y serena.

La alternativa es unánime

Cuando a la gente se le pregunta si el país debería contemplar alternativas de salida al mar, como Puerto Busch, ahí las dudas casi no tienen lugar. Un 97% de la población consultada considera que se debe desarrollar el puerto sobre la hidrovía Paraguay-Paraná, para llegar a Rosario y acceder al Atlántico: ni más ni menos que los pedidos cruceños que datan del siglo XIX.

Para que eso se haga realidad, habrá que cortar un parque nacional en dos, el Otuquis, construir un puerto, una carretera y una vía férrea que al menos posibilite las exportaciones del oriente por estas aguas. Así se dejará de depender de Chile.

Mire los gráficos de esta encuesta (haga clic en la parte inferior derecha para ver en pantalla completa)