Escucha esta nota aquí

Especialistas bolivianos lamentaron que el tren bioceánico, que Brasil y Perú construirán con apoyo financiero de China, excluya al territorio boliviano. Dijeron que el país debe hacer esfuerzos por construir otro ferrocarril que sí cruce Bolivia.

Esta semana, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, recibió en Brasilia al Primer Ministro chino Li Keqiang, que realiza una gira por varios países de la región y firmó un paquete de acuerdos por un valor de 53.000 millones de dólares.

El más importante de ellos es el ferrocarril bioceánico que uniría un puerto del norte de Brasil con una del norte de Perú y que, por tanto, eludiría el territorio boliviano. La obra desea unir comercialmente China y Brasil, primero en tren y luego por mar. Tendría un costo de unos 12.000 millones de dólares.

El presidente Evo Morales anunció en varias oportunidades que ese ferrocarril iba a atravesar Bolivia y que uniría los puertos de Sao Paulo, en el sur de Brasil, con Ilo, en el sur de Perú.

La realización de esta megaobra está recién en su fase preliminar. Hasta el momento se desconoce cuál es el trazado preciso que tendría el ferrocarril y no se han realizado estudios de impacto ambiental.

Las posibles causas

Especialistas bolivianos lamentaron la decisión de haber excluido al país, que atribuyeron a la poca capacidad boliviana de negociar diplomáticamente y al hecho de que se prioricen posturas ideológicas antes que los intereses económicos. Pero todos coincidieron que el comercio que se espera generar entre Brasil y China y otros países del Asia es tan grande que se podría hacer otro ferrocarril.

"Esto demuestra que Bolivia antepone posturas ideológicas a los intereses del país. El gobierno se estrella contra la Alianza del Pacífico y el resultado es este, que lo excluyan de una obra tan importante", dijo a ANF el economista Gonzalo Chávez. Perú es parte de esa Alianza, que conforman también Chile, Colombia y México, mientras Panamá y Costa Rica esperan hacerlo en breve.

Chávez agregó que el país no ha sabido construir una relación de cercanía con Perú y especialmente con Brasil, país con el que las "relaciones son malas". El economista hizo notar que ni Brasil tiene embajador en Bolivia ni Bolivia en Brasil.

Alberto Bonadona cree que son varias las razones por las que China, Brasil y Perú excluyeron a Bolivia de este proyecto. Una de ellas, explicó, es la poca confianza que se le tiene al país, que no ofrece seguridad jurídica. "Nadie garantiza que algún movimiento social no interrumpa esa vía para pedir alguna demanda", dijo Bonadona. "Y ello es algo que ni China ni Perú ni Brasil pueden aceptar".

"Lo que pasa es que Bolivia no genera confianza regional. Tenemos una relaciones internacionales de muchos discursos disonantes, pero poca eficiencia y objetivos que no son claros", agregó.

Gary Rodríguez, que es gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior, comentó por su parte que existe "preocupación" por tener la sensación de que Bolivia "se está quedando en el camino" en materia de integración física.

Lamentó que "esta iniciativa, que es un ‘portento’, hará un ‘by pass’ a nuestro país, beneficiando al Perú. Si China ha puesto los ojos en Brasil con una inversión descomunal es porque entiende que ‘el futuro está en esa alternativa’ y no en la nuestra".

La alternativa

Sin embargo, los entrevistados creen que es posible que se pueda organizar otro proyecto de inversiones que permita construir una vía férrea que atraviese Bolivia, considerando que sería más barata y porque tiene parte de la línea férrea ya construida (desde Sao Paulo hasta Bolivia).

Sin embargo, no escatiman en señalar las dificultades. "El comercio entre Brasil y Asia tiene un volumen enorme. En realidad no estamos hablando solo de China sino de otros países, que tienen una población de 3.000 millones de habitantes. Por eso Bolivia puede todavía aspirar a construir otro ferrocarril bioceánico, que una Sao Paulo y un puerto del sur peruano" opinó Chávez.

Bonadona también cree que, si el país demuestra seriedad y trabajo paciente y esforzado, es posible que se pueda desarrollar un segundo proyecto.

Rodríguez es más pesimista. Dijo que el país, lamentablemente, prioriza "otras inversiones, pero no la modernización del aparto público, por ejemplo, ya que el transporte no tiene que ver solo con caminos o vías, sino con normas, con instituciones, con personas que pueden ayudar o perjudicar a que sean competitivos. Por tanto, la competencia previsible con esta nueva iniciativa ferroviaria chino-brasilera para el sector del transporte terrestre boliviano definitivamente será altísima".