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“El conflicto que tenemos es con un transporte ilegal”. Así se refirió la alcaldesa de Santa Cruz, Desirée Bravo, a los minibuseros que con bloqueos presionan para que se les permita ingresar con sus pasajeros al primer anillo de la ciudad.

Bravo ha sido clara el mediodía de este jueves, ha dicho que la Alcaldía no dará marcha atrás con su plan piloto de reordenamiento vehicular, que obliga a estos transportistas de municipios vecinos de Santa Cruz a reubicar sus paradas fuera del segundo anillo de la ciudad.

Esta disposición, respaldada por una ordenanza municipal y una resolución, prohíbe que los minibuses ingresen al primer anillo de Santa Cruz, especialmente a los mercados La Ramada y Los Pozos, donde se concentran la mayoría de paradas de este transporte público.

Y si la posición de la alcaldesa fue contundente, la de Alberto Moreira, director de Tráfico y Transporte, fue como un ‘baldazo de agua fría’ para los protagonistas de la protesta. Dijo que abrirá un proceso en la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) por instigación pública a delinquir.

Esta denuncia es una ampliación a la ya realizada el miércoles en la que se los acusa de coacción, amenazas, impedir y estorbar el ejerció de actividades públicas en la toma de las oficinas de Tráfico y Transporte. El hecho ocurrió el martes en la noche, los transportistas encerraron por varias horas a la alcaldesa de Santa Cruz junto a 250 funcionarios.

Los transportistas no ceden

Las declaraciones de la alcaldesa y del director de Tráfico y Transporte no hicieron más que caldear los ánimos de los transportistas, anunciaron que con ello se rompió cualquier esperanza de diálogo y que los bloqueos se multiplicarán.

Fidel Fernández, dirigente de los minibuseros de La Guardia, dijo que ya analizan, además de los bloqueos, marchas, huelgas de hambre, crucifixiones y toma de instituciones.