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En 2016, en Uruguay se construyó la primera escuela sostenible de Sudamérica, un modelo educativo y ecológico que llamó la atención rápidamente en otros países vecinos. Argentina inaugurará el próximo mes la suya, y en Bolivia, la Fundación Educativa Jopoi ya tiene casi todo planificado para iniciar las obras en 2019.

Pero ¿qué es una escuela sustentable? Se podría decir que es una edificación ‘inteligente’, donde la estructura juega un papel importante para el ahorro de energía eléctrica y de agua, entre otros elementos indispensables.

Además, se construye a partir de materiales reciclados, como neumáticos, vidrio, cartón y botellas.

Estas escuelas funcionan gracias a energía renovable (con paneles fotovoltaicos), el agua de la lluvia es recogida y filtrada para beberla, y el agua que cae de los grifos es usada para regar los huertos en su propio terreno. 

Cuentan también con un sistema térmico pasivo que genera una temperatura que oscila entre los 17 y 24 grados (el sistema de ventilación evita el uso de aires acondicionados y ventiladores eléctricos). Toda una proeza de diseño que ha llamado la atención de medios de comunicación y activistas de todo el mundo, ya que estos edificios están construidos para obtener el máximo aprovechamiento de la energía del sol, del agua, del viento y de la tierra.

En Bolivia
El arquitecto estadounidense Michael Reynolds es el impulsor de las escuelas autosustentables, que se cuentan por centenares en todo el mundo. Reynolds, que tiene una fundación llamada Earthship Biotecture, fue contactado para el levantamiento de las escuela en Uruguay y en Argentina, y también estará detrás de la de Bolivia, según informó Katherine Rojas, directora de la Escuela Infantil Jopoi. 

“Queremos crecer como institución educativa, es algo que nos piden los padres de los niños que asisten a nuestra escuela infantil. Ellos quieren seguir con la línea de estudio que les enseñamos a sus  hijos y esto nos hizo ver que necesitamos seguir ese proceso”, explicó Rojas, quien después de pensar en esta idea, también empezó a buscar la clase de institución que necesitaban. “Ahí fue que entró lo de las escuelas sustentables, es algo que nos interesa mucho por ser proyectos humanamente ecológicos”, expuso Rojas. 

Para dar este paso, Jopoi se convirtió en una fundación educativa, y después de 15 años de trabajo como escuela inicial para niños hasta 6 años, ahora se prepara para replicar su modelo educativo en estudiantes más grandes. 

Contactos
Para concretar la construcción de la escuela sustentable, Rojas se contactó con la Fundación Tagma, de Uruguay, que es la que está detrás de la ‘nave’ -como llama Michael Reynolds a sus construcciones- de ese país, situada en Jaureguiberry (a 80 km de Montevideo), un pueblito con poco más de 500 habitantes.

Rojas dijo que aún no definieron dónde se construirá la primera escuela sustentable de Bolivia, Porongo es una opción, pero también puede ser en la ciudad. En junio viene una comisión para ultimar detalles y ver las opciones de terrenos. Con esta iniciativa se abre una oportunidad para educar y amigarse con el medioambiente.