Opinión

Momento culminante en La Haya

El Deber Hace 3/18/2018 8:00:00 PM

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En la ciudad holandesa de La Haya, sede de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), a partir del lunes 19 de marzo se entrará en una fase crucial del proceso iniciado el 24 de abril de 2013. En dicha fecha Bolivia presentó una demanda contra Chile ante ese tribunal, solicitando declare que el país trasandino tiene la obligación de negociar un acuerdo con Bolivia para otorgarle una salida soberana al Océano Pacífico y deberá cumplir dicha obligación de buena fe, en plazos razonables y de manera efectiva. La demanda se basó en el conjunto de  pasados ofrecimientos formales por parte de La Moneda que no fueron concretados. Bolivia pretende que el país vecino pueda concretar -finalmente- alguna de esas ofertas pretéritas. Las representaciones realizarán desde mañana sus últimos alegatos orales. Bolivia inicia por ser demandante y sigue hasta el 20; Chile expondrá el 22 y 23 de marzo. Tres días después, comenzará la ronda final. Allí las partes argumentarán y contra argumentarán. Será la última fase pública hasta el veredicto. El trámite lleva cinco años, entra ahora en su parte culminante antes del fallo de la CIJ, que probablemente se producirá este 2018. 

El tiempo transcurrido desde que se presentó la demanda ha sido pródigo en declaraciones y especulaciones múltiples por parte de los dos estados litigantes. Es más, no faltaron expresiones agresivas de ambos lados. Lo jurídico inevitablemente se ha mezclado con lo político y hasta con lo emocional. En todo caso, cabe recalcar que una vez emitida la sentencia y si -como lo esperamos todos- resulta favorable para Bolivia, habrá que iniciar de inmediato negociaciones con Chile que permitan superar nuestro injusto enclaustramiento y acordar bases armónicas para la futura relación entre dos pueblos que se necesitan mutuamente. La vieja diplomacia volverá al ruedo, hay que estar preparados para cuando llegue ese momento.

Por el lado nacional, no consideramos prudente en este crucial instante crear susceptibilidades mencionando la posibilidad de potenciales mediadores futuros. Por la parte chilena, no caben tampoco declaraciones altisonantes y patrioteras. Los dos países han comprometido su respeto al fallo de la Corte Internacional de Justicia, órgano judicial supremo del sistema de las Naciones Unidas. Una prudencial cautela debe marcar el accionar del momento presente. Ojalá que por la vía legal y de paz que marca la CIJ, logremos iniciar conversaciones formales que nos permitan pronto retornar al ansiado mar para Bolivia que nos fuera arrebatado en 1879.