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El exentrenador del FC Barcelona Luis Enrique Martínez fue designado ayer como nuevo entrenador de la selección española tras la abrupta destitución de Julen Lopetegui en las vísperas del Mundial de Rusia.

“Se ha aprobado con unanimidad la contratación de Luis Enrique como seleccionador para los próximos dos años”, señaló en una rueda de prensa el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales.

Ganador de dos Ligas y una Liga de Campeones en el banquillo azulgrana, Luis Enrique toma las riendas de una selección en horas bajas, sacudida todavía por la destitución de Julen Lopetegui, dos días antes de empezar el Mundial.

 Dirigida interinamente por el director deportivo de la RFEF, Fernando Hierro, España cayó en octavos de final ante el país anfitrión, consumando su tercer fracaso consecutivo en un gran campeonato internacional, tras el Mundial de Brasil 2014 (eliminación en la fase de grupos) y la Eurocopa 2016 (derrota ante Italia en octavos).

“Lo que necesita la selección es un técnico que haya tenido éxito, que sea un entrenador moderno, que sepa que no hay que variar mucho el estilo de jugar”, sostuvo el nuevo director deportivo de la RFEF, José Francisco Molina.

Desprendimiento
Aunque tenía suculentas ofertas sobre la mesa, Luis Enrique se decantó finalmente por el banquillo de la selección.
“Me gusta el compromiso que he notado de dejar pasar otras oportunidades que superaban en mucho a la de la Federación”, señaló Rubiales,
probablemente un recado velado a su antecesor.

La misión de Luis Enrique es la misma encargada a Lopetegui al reemplazar a Vicente del Bosque: evolucionar su juego para que la aplastante posesión se traduzca en oportunidades de gol y rejuvenecer el equipo.

Con Andrés Iniesta retirado de la selección tras este Mundial y otros componentes clave del extinto éxito español rebasando la treintena, como Sergio Ramos, Gerard Piqué o David Silva, Luis Enrique deberá conformar una nueva columna vertebral para la Roja y debe hacerlo ya.