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Natalia Justiniano ya sabe lo que es manejar un legado y eso que solo tiene 30 años. Su padre Raúl Justiniano fundó Sal & Luz, la primera escuela de desarrollo personal que llegó a convertirse en un referente de la oratoria en el país. Creció con el chip de la oratoria, pues en su casa era un tema recurrente por el trabajo de su progenitor.

La Comunicación Corporativa la llevaba en sus genes y ahora trabaja en esta área en Sal & Luz. Tiene cinco años como couch y speaker de oratoria, entrenando a empresas y a personas en general. “Hoy en día es obligatorio que cualquier persona, sin importar su profesión o su cargo, tenga la capacidad de hablar con soltura y elocuencia. Hablar bien ya no es un lujo, es una necesidad”, expresa.

Visionaria, también por naturaleza, hace un año y medio decidió combinar la oratoria con la asesoría de imagen y creó una página de Facebook que bautizó como I AM. Gracias a la respuesta del público, abrió su propia web. Desde estas plataformas, Natalia comparte consejos sobre imagen, los usuarios le realizan consultas, como por ejemplo para entrevistas laborales, y ella los asesora.

Apoyo incondicional

Distribuye su tiempo entre la maternidad, Sal & Luz y la asesoría de imagen; asegura que no es tarea fácil. “Soy una mujer muy inquieta, a veces me meto en demasiadas cosas, pero, afortunadamente tengo el apoyo de mi esposo, que siempre me motivó a abrir las alas para seguir apostando a más”, aseguró.

Para cumplir con todas sus tareas, recibe el apoyo incondicional de su padre, que le regaló su primer libro sobre asesoría de imagen; y que cada vez que viaja le trae nuevos títulos para actualizarse. “Tengo varios libros, como El poder de la ropa, que es una guía para saber sobre cómo vestir acorde a la situación”, dijo.

Aspira a convertirse en un referente de la imagen personal a escala internacional y también quisiera asesorar a un alcalde o a un presidente. “Los sueños deben cumplirse, siempre y cuando uno trabaje por ellos”, concluyó.

Felices. Raúl Justiniano y Natalia comparten el gusto por la buena oratoria