Escucha esta nota aquí

Por segundo año consecutivo las casacas sublimadas de María del Carmen Chávez se venden como pan caliente, a escasos tres días del Carnaval. La mujer, que comenzó a acopiar las prendas desde principios de año, es ayudada por su madre y otros familiares en su tienda en la calle Mercado, casi avenida Cañoto, donde también oferta gorras y morrales con la misma técnica de impresión y de confección, las cuales ofrece a precio de docena y donde el cliente puede hallar tallas grandes, hasta 4 XL.

En la calle Mercado hasta la Colón y vías aledañas hay por lo menos medio centenar de talleres y tiendas de confección y bordados que ofrecen variedad de casacas carnavalescas y otros atuendos, donde, según dijo Javier Justiniano, en menos de dos años el gusto de los clientes por la sublimación está dejando en el olvido la serigrafía.

“Para este año solo hemos tenido un pedido de 40 casacas con la antigua técnica de serigrafía, la cual es más morosa pero tiene tradición en el Carnaval cruceño”, refirió el operario que trabaja en uno de los talleres de la Mercado.

La costurera Chávez vendió ayer varias docenas de camisas carnavaleras, a Bs 960, con vistosos y coloridos paisajes cruceños, sin especificar nombres de comparsas. Además expende la docena de gorras, a Bs 240, y morrales a Bs 120, ambas sublimadas que hacen juego con las casacas.

A pocas tiendas de ahí, en la imprenta Valeria, Karen Panozo mostró la novedad en impresión, pues aparte de la sublimación se pueden agregar los rostros de los integrantes de las comparsas, es decir, son más personalizadas. El precio por unidad sale a Bs 90, pero solo aceptan trabajos arriba de 20 prendas, pero el pedido debe ser realizado con 10 y 15 días de anticipación.

Mercadito

En el mercado San Luis, situado en el segundo anillo, casi Roca y Coronado, hay seis talleres de costura, entre ellos el de Juan José Fernández, que durante esta semana trabajarán día y noche para entregar un lote de casacas, tal como hizo en días pasados, 300 prendas, que fueron llevadas a Paurito, San Ramón y a un pueblo del departamento de Beni.

Al lado de su local está el de su madre, Marta Flores, que hasta el sábado pretende entregar las 3.000 unidades que viene confeccionando en telas de dril o popelina. “Vendemos la docena a Bs 480 y cobramos Bs 5 por casaca que es serigrafiada, aunque estamos usando sublimación en tamaño papel oficio”, agregó.