Opinión

Un candidato sin retro

El Deber Hace 12/18/2017 12:56:00 AM

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El día en que ha celebrado los 12 años de su primer triunfo electoral, el presidente Evo Morales ha dejado claro en Cochabamba ante miles de funcionarios públicos y militantes que no está dispuesto a soltar el poder por lo menos hasta 2025. La contundente afirmación de que su candidatura a otra reelección ya no está en debate y su desafío a la oposición a que se una para enfrentarlo sin más pérdida de tiempo ratifica que, en vez de retroceder frente al creciente malestar social expresado en las calles de las principales ciudades, ha vuelto de su último viaje internacional envalentonado y dispuesto a enfrentar cualquier foco de resistencia. 

La nueva, masiva y ostentosa proclamación de la candidatura presidencial de Evo Morales ha buscado exhibir el tamaño de su poder acumulado en 12 años de cómodo mandato, frente a las dubitaciones de una oposición fragmentada y temerosa a la que se refiere casi siempre con menosprecio. Ni siquiera las masivas movilizaciones ciudadanas contrarias a su reelección, en la víspera a la fecha de festejo de su primera victoria electoral, han modificado sus intenciones de mantenerse por otro quinquenio más en la silla presidencial. 

Morales conoce  las ventajas que le otorga el control del poder y ha demostrado mejor que nadie cómo se usa para no cederlo. La fórmula es conocida y consiste básicamente en el sometimiento de las instituciones que deben ser el contrapeso del poder, el combate implacable contra sus adversarios, la costosa movilización del aparato gubernamental para conseguir adhesiones electorales y la instalación del relato oficial como la versión dominante en los medios de comunicación. 

Nada cambiará su línea de siempre. Al contrario, se endurecerá cada vez que sienta alguna amenaza, como ocurrió otras veces. Ya lo anticipó el sábado último. Su nueva batalla ya no será solo la callejera, sino la que dará en las redes sociales, donde existe tal vez la más dura resistencia a su Gobierno. 

Con las cartas echadas sobre la mesa, la pregunta es si la oposición finalmente decidirá asumir sin sus habituales cálculos el reto de enfrentar a Morales en una batalla larga, desgastante, mucho más dura que nunca y con enormes desventajas. Uno de sus primeros retos es la renuncia a intereses individuales que traban la unidad del bloque. Otro es saber interpretar a los ciudadanos que se movilizan con entusiasmo y coraje, pero sin un proyecto ni un líder. El siguiente paso es blindar el padrón electoral para garantizar la transparencia de los comicios. Por último, descubrir y apoyar de manera decidida al nuevo binomio que recoja la adhesión de más de la mitad del electorado que protesta ahora contra el desconocimiento del voto.