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El político y columnista, José Agustín Pinchetti, ha definido a Andrés Manuel López Obrador como un espléndido gallo de riña: “sobre todo por sus movimientos de cabeza, porque le gusta el combate. Tiene la puntería y la astucia de un gallo de pelea campeón, otra cosa que tiene es la terquedad. Este hombre va a vencer o a morir” (La Jornada, 2, mayo, 2018)... Según todas las encuestas AMLO, ganará hoy las elecciones y será el nuevo presidente de ese México lindo y gallero.

Los libros, los gallos y otros vicios vinieron a América en el barco del conquistador. Los cronistas mantienen que los gallos llegaron en el segundo viaje de Colón, en alguno de los 17 navíos en los que se atiborraron los 1500 españoles que empezaron la conquista. Pero el primer gallero de verdad llegó a México en 1519: Hernán Cortés... y -según el investigador español Antonio Calvo- estableció un reñidero en su finca La Casona, en la villa de Teplan... 

La política y la cultura mexicana, desde la fundación de su república, estuvieron definidas por el comportamiento de sus caudillos, sus albures y sus pendencias... Esto lo registra Enrique Krauze en sus libros Siglo de caudillos y Caudillos culturales en la revolución mexicana... Pero entre todos, el más significativo fue Antonio López de Santa Anna... “La historia de México desde 1822, pudiera llamarse con propiedad la historia de las revoluciones de Santa Anna”, cita Krauze... El general López de Santa Anna, fue 11 veces presidente (otros recortan solo a seis veces), una especie de “pensador” de las guerras revolucionarias y gallero... “Jugaba a los gallos en un país enviciado con el juego. Apostaba dineros, territorios, ejércitos”...  Es mítico el desafío que tuvo con el general estadounidense Nick Arrintong, en 1833, en Texas, cuando aún era territorio mexicano... 

Hay unas cartas que Santa Anna le envía al gobernador de Zacatecas, Francisco García... Trata de justificar sus correrías... pero hay pasajes reflexivos que, según se me ocurre, podrían leerse con provecho hoy: “Ningún gobierno puede ni debe ser revolucionario”... Aislando esta frase y colocándolo en un contexto nuevo... se puede decir que “la revolución” tiene un tiempo y un ritmo distinto al de un gobierno... la revolución es cambio abrupto, el gobierno es más bien búsqueda de estabilidad institucional... ¿No será que el ciclo de decadencia de los proyectos populares en nuestra región tiene que ver con esta confusión entre los tiempos de la “revolución” y los tiempos del gobierno?... El pensador español Santiago Alba Rico lo dijo de otra forma: no se hace la revolución para tomar lustre como “revolucionario”, sino para establecer las condiciones de un mundo más agradable para vivir... El revolucionario no es el que se adscribe discursos radicales desde el gobierno, sino el que hace reformas para todos... ¿se comprende?

Otro gallero de leyenda fue Pancho Villa... Hay una foto de 1913... Rodolfo Fierro, lugarteniente de Villa, está descalzando un gallo... luce un traje gris a rayas, el puro que sostiene en la boca le obliga a hacer una mueca esquinada, con la mano derecha levanta la espuela de espina de pescado... Pancho Villa, vestido de militar y con la boca abierta, lo observa todo... Paco Ignacio Taibo II escribió una larga biografía de Pancho
Villa, y aunque pone poco interés en su ocupación de gallero, registra una frase grandiosa... la recuerdo así: “Cuando no estoy revolucionando, estoy peleando a mis gallos”.

Pero en México, la gallística no fue solo afición de gente de pistola y caballo... También fueron “galleros” los principales “caudillos culturales”...
El fundador de la educación popular mexicana, José Vasconcelos, el humanista Alfonso Reyes y el pintor Saturnino Herrán... se ocuparon en sus obras de retratar al gallo de combate... Herrán pintó un cuadro titulado El Gallero... y aunque lo resolvió todavía bajo la influencia del español Ignacio Zuloaga, obras como esta ayudaron a develar el misterio del “ser mexicano”... La pintura de Herrán, que representa a personajes populares (el gallero, el mendigo, el bailador de jarabe, los indios y mestizos) despierta el nacionalismo y da la alerta de que
“México existe, que los mexicanos existián” (Manuel Gómez Morín, citado por Enrique Krauze)... 

Hoy México es el país con más galleros activos... Según su página oficial, La Federación Mexicana de Criadores de Gallos de Pelea (Fmcgp), cuenta con 294 asociaciones afiliadas y sostiene una economía que da empleo a 500 mil personas... No es casual entonces que la cultura popular mexicana, su literatura, su música, su poesía, esté salpicada por el ardor guerrero del gallo... Esta es la nación gallera que gobernará AMLO... El periodista Arturo Cano escribió de él: es un político “que quiere vivir venciendo / o si ha de morir, matando” (sic)... como repite el vals gallero de Chabuca Granda.