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A dos años del inicio de la gestión de Nicolás Maduro, Venezuela está peor. ¿Cuáles fueron sus principales errores y cuáles sus virtudes?
Venezuela está hoy mucho peor que hace dos años.

En todos los indicadores objetivos: ha crecido el crimen hasta alcanzar la pasmosa cifra de casi 25.000 asesinatos al año, la inflación de alimentos llegó al 100% interanual, hay desabastecimiento total en rubros de primera necesidad y la escasez de medicinas en farmacias llega hasta el 70%, dicho por el gremio de farmaceutas.

Aún con estos indicadores tan duros quizás el peor indicador de la gestión de Maduro es el deterioro acelerado de los derechos humanos y la confiscación de los derechos políticos.

Muy importantes líderes opositores han sido encarcelados, se contabilizan 99 y en la actuación de los cuerpos policiales arrecia la represión, no pocas veces con resultados fatales.

Desde su campaña Maduro concentró sus esfuerzos en ganarse al elector más duro y comprometido del chavismo, como si se tratara de una elección primaria. Así, asumió posturas intransigentes, intentando ganarse al elector más recalcitrante, al más radical.

Esa actitud continuó una vez en el gobierno. En ese esfuerzo de captura de los extremos a Maduro se le escaparon los electores del centro, el denominado “chavismo light”. Maduro pasó en dos años de tener una aprobación del 50% a sólo el 18% (Datanalisis).

Si tuviera que hacer una comparación, ¿cómo ve la gestión de Maduro a la luz de lo que fue el mandato largo de Hugo Chávez?
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Chávez fue siempre ambivalente y dicotómico. Chávez era un verdugo o Chávez era un redentor, dependía de a quién le preguntáramos. Maduro hoy sufre un rechazo generalizado del país, en proporción 80-20. Chávez dibujaba al borde de las líneas democráticas sin salirse del todo, Maduro traspasó esas líneas.

¿En qué sentido hay un retroceso de la democracia venezolana? ¿Todavía podemos hablar de democracia?
La democracia no es una variable binaria, es un continuum. En ese continuum entre democracia y dictadura Venezuela se ha acercado mucho hacia la dictadura. Hay una hegemonía comunicacional, el Gobierno tiene control directo o indirecto sobre casi todos los medios del país, han habido recientes adquisiciones de medios privados, compra de líneas editoriales.

El desempeño que hasta ahora ha demostrado en su breve gobierno sigue el enfoque de gobernar para y desde el extremismo. Gobernar desde la crispación nacional. Se le niegan las transferencias de recursos a gobernadores y alcaldes de la oposición. Se expropia el derecho de palabra de la bancada opositora en el Parlamento nacional. El camino a la radicalización parece estar abonado.

¿Cómo ve a la oposición en este contexto?
La oposición no lo tiene fácil, por un lado existen dificultades en la transmisión de los mensajes políticos, por la amplia condición hegemónica del oficialismo, y por otro lado ese amplio rechazo al Gobierno del 80% no se traduce en una inmediata aceptación de la oposición, que sigue anclada en cerca del 55%.

La oposición está forzada a hacer un trabajo político laborioso, anclado en estructuras políticas y mensaje boca a boca.

Para adelante, ¿cómo ve a Venezuela en los próximos cinco años?
Venezuela tiene una oportunidad única para la reinstitucionalización nacional con las venideras elecciones parlamentarias de este año (aún sin fecha en el cronograma).

Ojalá la sociedad sepa aprovecharla. Si la oposición lograse en esa elección obtener una mayoría cualificada podría darse la reformación de los poderes públicos, los tribunales electorales y de justicia para lograr independencia y equilibrio, podría haber control en lo económico del gobierno central.

Desde el alto gobierno se advierte continuamente contra la posibilidad de un golpe de estado "de la extrema derecha", pero algunas voces influyentes, como la del expresidente uruguayo José Pepe Mujica han advertido que lo que podría estarse barajando es un golpe militar de izquierdas, chavista o madurista, que impidiera la salida electoral. Las encuestas auguran que la alternativa democrática puede ganar con una amplia mayoria, pero para lograrlo necesita la existencia de unas elecciones limpias y el acompañamiento y ojo avizor de la comunidad internacional