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17 mujeres denunciaron que efectivos de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) cometieron abuso sexual, vejaciones, malos tratos y severas agresiones contra ellas y otros pobladores de Apolo en la incursión ocurrida en octubre de 2013, en la comunidad de Miraflores, donde debían ejecutar un operativo de erradicación de coca ilegal, informó el abogado de las víctimas, Rilver Velasco.

"A 17 mujeres han violado, las han desvestido, las han parado contra la pared y el comandante de esa unidad ha dicho ‘pueden hacer lo que quieran’ y los policías han hecho un abuso sexual grave", manifestó el jurista a ANF.

La denuncia, presentada ante la comisión de fiscales, detalla una serie de abusos cometidos por los uniformados en la intervención a la comunidad de Miraflores en un operativo de erradicación de coca.

"A una compañera se la llevaron… a otras nos han manoseado, a la compañera Rosa Angles Galileo le volaron los dientes de un culatazo", relatan en el documento las afectadas.

"Los niños desorientados han escapado al monte por el susto y los gases lacrimógenos, a las mujeres nos sacaban de nuestras casas y nos decían: ‘salgan p... de mierda’", se lee en el documento.

Superar traumas y amenazas

Velasco indicó que las afectadas presentaron recién la denuncia porque en su condición de mujeres "tuvieron que afrontar y superar amenazas recibidas de los uniformados y la vergüenza que significa ser víctima de este tipo de delitos -violación- que incluso trae ruptura familiar y el alejamiento de sus esposos en lugar de apoyo".

Las afectadas formularon la denuncia por masacre, vejámenes, malos tratos, violencia sexual, amenazas de muerte, gasificación a domicilios, destrucción de propiedad y robo.

El abogado pidió, para este caso, el cumplimiento de la Ley 348 para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia. Lamentó que pese a la denuncia presentada, el Ministerio Público no haya iniciado una investigación.

La madrugada del 19 de octubre de 2013, efectivos de la Fuerza de tarea Conjunta irrumpieron en la comunidad de Miraflores y sacaron por la fuerza a los comunarios en un operativo de erradicación.

El jurista cuestionó la intervención en poblado, ya que al tratarse de un operativo de erradicación, éste debió realizarse en los campos de cultivo que están a unos tres kilómetros del lugar.

Otras agresiones físicas

El documento señala que Felicidad Machaca de 60 años fue víctima de una patada en el hombro izquierdo que le ocasionó una tumoración que aún no puede tratar por razones económicas.

Gregorio Machaca de 88 años, estando postrado en cama, "fue sacado a golpes de patada y quemaron su ropa. Actualmente se encuentra paralítico por la agresión".

Casilda Capiona fue víctima de "agresión brutal". "Fue arrastrada por los suelos y lanzada por los uniformados de un lugar de altura". Actualmente sufre de intensos dolores de columna y requiere atención médica.

Denuncia también que los uniformados le robaron 5.000 bolivianos de su aguayo.

A Lorenzo Cubo de 75 años lo golpearon brutalmente hasta causarle la rotura de tres costillas.

En la intervención, agregó el abogado defensor, la Fuerza de Tarea Conjunta erradicó solo 15 hectáreas de coca pero destruyó todos los cultivos de subsistencia alimentaria y envenenó la tierra porque "ahora nada produce".

"Robaron enseres, equipos y artefactos, herramientas de trabajo, destrozaron las plantaciones de piña, caña, yuca, maíz, poroto, todo lo han pisoteado y eso nada tenía que ver con la erradicación de la coca", señala la denuncia.