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Lilith, es la “primera Eva” en la mitología hebrea, hecha del mismo barro como Adán y con una conciencia fuerte de sí misma y sus derechos, ella negó someterse a la voluntad de Adán, por lo que Lilith fue castigada, desterrada del Edén y condenada a ser parte de una mitología oscura y maligna. Fracasado el primer intento de sometimiento, se creó a Eva, pero esta vez sacada de otro material que en la tradición cristiana se dice que fue una costilla del varón y si… esta vez “funcionó”. ¿Por qué Lilith no es un ser literario más explícito como lo es en las interpretaciones rabínicas del Génesis? Aquí es donde emerge lo apócrifo. Dado que son perspectivas no convenientes, Lilith obviamente no es mencionada en toda su expresión, de hecho aparece por ahí como entre papelada (ver Isaías 34:14).

Mutilaciones literarias parecidas se han hecho con mujeres como María Magdalena, que según evangelios como el de Felipe, fue la mano derecha de Jesús y estuvo más cerca de él de lo que generalmente se acepta. De hecho y según los escritos encontrados en Nag Hammadi, fue una líder y discípula notable que generó celos entre los discípulos varones (Pedro, el más incómodo y hasta colérico…).

Jesús no fue la excepción en esta especie de “poda literaria”; en el concilio de Nicea, se optó por esculpir una imagen inmaculada y sobrehumana de él, de modo que cualquier escrito no congruente con esa imagen, lo desecharon hasta quedar con un selecto grupo de escritos funcionales a esa idea. De ahí, cuan entrecortada y pobre es la biografía que generalmente se proyecta de Jesús.

Escritos del cristianismo primitivo que se salvaron de la purga dantesca, cuentan más detalles de su niñez, sus pataletas, travesuras, su juventud, su familia, sus hermanos, su esposa y hasta por ahí, su hija… ¿Hija? ¿Esposa? ¡Eso era inconcebible para la Iglesia Imperial! aunque habían grupos como los Cátaros cuyas creencias se arraigaban precisamente en el cristianismo primitivo, que además, omitían la necesidad de una iglesia, desarrollaban una relación más directa con Dios, le daban a María Magdalena y por ende a la mujer una posición muy importante e igualitaria, y un detalle más… los diezmos feudales, no significaban nada para ellos, por ende no podían ser sujetos de sobornos y chantajes espirituales. ¿Qué hacer al respecto? Al Papa de entonces (curiosamente llamado Inocencio III) se le ocurrió la brutal idea de exterminar a los Cátaros, y así procedieron. La pulcritud espiritual de Jesús, su legado de amor y misericordia poco importaron, al final, una agenda de poder se impuso.

Los ascetas, filósofos e intelectuales Cátaros fueron exterminados, y con ello, ideas religiosas transgresoras, que quitando toda la costra rara y mística, se acercaban a la igualdad, libertad e indiferencia total al poder, de ahí que ellos no lo reconocían y por ende no se sometían, algo que en su rebeldía cínica, venía de alguien cuyo ejemplo veneraban y a quien conocían como: María Magdalena.