Escucha esta nota aquí

26/03/2015

Fue con el blues I put a spell on you live que nos hizo entrar en un trance seductor al que las 500 personas que asistimos la noche del martes a Hard Rock Café nos entregamos sin ninguna resistencia.

Joss Stone hizo con nosotros lo que quiso. Primero nos acarició invitándonos a bailar con sus éxitos funk You had me y Super duper love. Después nos bañó de reggae con Molly town y Wake up.

A esas alturas ya se había disculpado por su “voz rota” y había saludado en castellano: “Hola, ¿cómo están?”. También había reclamado a un público muy correcto y formalito, que la acompañara, a pesar de algunos gritos.

La flaca, espigada y blanquísima princesa del soul se sumergió en el estilo que la dio a conocer hace ya una década con Could have been you y Star. Sus balanceos de un costado a otro, descalza como acostumbra, nos hipnotizaba lentamente. Las mujeres eran sus cómplices en una noche de provocación y lujo.

Hasta que nos regaló sus nuevas canciones: Love me y The answer, destinadas a estimular al mundo. La rubia inglesa subió al escenario a las 23:10 acompañada de una cuadrilla que agrietó las paredes del local con su ‘groove’ (conformado por teclado, bajo, guitarra y batería).

Después siguieron clásicos de su repertorio como Karma, Music, Jet lag, Stuck on you. Hasta que llegó I put a spell on you, ese momento en el que Joss nos arañó la piel dejándonos una marca eterna. Después continuó con la emotiva Harry’s symphony dedicada a su hermano y terminó con Fell in love with a boy, esa oda de coro imperecedero.
Salió y regresó con flores de girasol que tiró a los asistentes más entusiastas mientras agradecía el cariño. Right to be wrong y Some kind of wonderful fueron sus bises