Escucha esta nota aquí


Vanos fueron los esfuerzos del casero Johnny Ríos y sus familiares por tratar de sofocar el fuego que comenzó a las 14:45 en el predio que cuida situado al sureste del barrio Santa Carla, a 350 metros del vertedero de Normandía, donde la recicladora Prima tiene su fábrica y su depósito de llantas para convertirlas en asfalto, pasto sintético y otros productos.

Nadie sabe el origen preciso de las llamas aunque un vecino dijo que vio cómo ardía un macollo de paja seca situado en una esquina del lote de una hectárea y de pronto una chispa saltó hasta los neumáticos.
“Cuando olí el humo les pedí a mis familiares que me ayudaran a controlar el fuego usando los siete extintores que tiene la fábrica, mientras otro pariente fue a pedir auxilio a los policías que vigilan el ingreso al vertedero para que no vuelvan a bloquear los vecinos”, relató Ríos.

Los uniformados dieron parte del hecho a los bomberos de la Policía, que tardaron una hora en llegar con dos cisternas, además se hicieron presentes los bomberos municipales y los voluntarios.
Debido al material inflamable fue ardua la tarea para sofocar las llamas, aunque la zona está casi deshabitada.

Arduo trabajo
Personal técnico de la Cooperativa Rural de Electrificación (CRE) también fue notificado acudiendo a cortar la energía eléctrica de los postes de alrededor porque por el tamaño de las llamas los cables se chamuscaron y corría el peligro de que algún curioso se electrocutara.
Asimismo, dentro del galpón, de 60 metros de largo, el fuego se avivaba por la presencia de la fibra extraída de los neumáticos haciendo peligrar la integridad de los bomberos, que estaban manguereando el ambiente.

“El 70% de una hectárea que tiene el terreno estaba ocupado con las llantas a la intemperie y en el galpón están las máquinas recicladoras, donde todo se ha dañado”, indicó Roxney Borda, responsable de la Unidad Municipal de Emergencia, que llevó su carro bombero y su personal para combatir el fuego.

,

,


Humo tóxico

Según se conoció extraoficialmente, la fábrica Prima fue establecida hace un año la cual recibía, al igual que el vertedero de Normandía, las llantas en desuso que los choferes dejaban pues les servían como materia prima, pero hace seis meses dejó de funcionar por otro amago de incendio de origen forestal.

La intensa humareda se levantaba varios metros al aire, metiendo miedo de intoxicación a los vecinos.

Para el ingeniero ambientalista Carlos Mojica, hay que ver si la factoría tenía el permiso exigido para trabajar con neumáticos por parte de la Alcaldía. “Las personas no pueden estar expuestas a la quema de llantas, por ello se debe aplicar medidas de prevención, como el uso de mascarillas para evitar que inhalen o respiren ese humo, que es tóxico”, acotó