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Evo Morales es el protagonista casi monopólico de la demanda de Bolivia contra Chile. Según la encuesta de CIES MORI en el eje troncal del país, el presidente es señalado como el responsable del resultado obtenido, pero también es nombrado como el que más gana con el juicio y como el que más pierde.

Al parecer, para los pobladores de las ciudades del eje, Morales tiene más poder de decisión que los mismos jueces de la Corte Internacional de Justicia, ya que un 22% lo hace responsable del fallo, por encima de los jueces (16%) e incluso que los abogados que representaron a Bolivia (8).

Cuando se le pregunta quién ganó, Morales vuelve a encabezar la lista con un 33%, muy por encima de Carlos de Mesa (19), que fue vocero de la demanda. Pero esto es un cuchillo de doble filo, porque también es visto como el que más perdió, con el 39%. Ahí, de Mesa acumula mucho menos desgaste y solo un 9% lo ve como real perdedor.

Eso no significa que la población esté de acuerdo con el rumbo que ha tomado nuestra política exterior: el 93% cree que Bolivia debe replantearse su manejo diplomático. Esto se suma a la crítica de Tuto Quiroga, que advierte que hay un aislamiento internacional del país, al apoyar a los presidentes Nicolás Maduro y Daniel Ortega, cuestionados por violaciones dederechos en Venezuela y Nicaragua.

Daza y Abaroa

Para el politólogo Franz Flores, otra vez opera el sentimiento sobre la razón. Con ello, de cierta forma el eje troncal consigue razonar de la misma forma que el presidente Evo Morales: no se perdió, la corte reconoció que Bolivia y Chile tienen un tema pendiente, que es nuestra mediterraneidad.

El politólogo va más allá y compara el momento actual con la visión nacional de la Guerra del Pacífico. Por un lado, la historia fustiga a los políticos de turno, a Hilarión Daza, el presidente de la República, por preferir festejar el Carnaval antes de afrontar la invasión. Por otro, encumbra a Eduardo Abaroa por su acto tan heroico como bélicamente inútil. De cierta forma, en el fallo de La Haya, la población cree que Evo es las dos caras de la misma medalla, que es Daza y Abaroa a la vez.

Daniel Valverde ve que hay que esperar para ver el desenlace, para ver cómo el electorado premia o castiga a los actores que durante cinco años acumularon simpatías por la demanda marítima. Solo el tiempo dirá si lo ganado se convierte en capital político o en desgaste a mediano plazo.

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