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La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, anunció este miércoles una serie de medidas y propuestas para combatir la corrupción, en medio de un escándalo de sobornos que afecta a su partido y provocó protestas masivas en las calles el pasado domingo.

“Mi compromiso con el combate a la corrupción es coherente con mi vida personal, con mi práctica política”, dijo Rousseff durante una ceremonia en el palacio presidencial este miércoles.

El paquete anticorrupción, que será enviado al Congreso, incluye propuestas para convertir en delito penal el ocultamiento o lavado de dinero con fines electorales, así como la incompatibilidad de ganancias y bienes de funcionarios públicos, según la cadena internacional BBC.

También plantea una enmienda constitucional para que se confisquen bienes provenientes del enriquecimiento ilícito y tramitar de urgencia un proyecto que permita vender anticipadamente bienes incautados por la justicia.

Las medidas, varias de las cuales ya estaban bajo consideración del Congreso, fueron impulsadas por Rousseff tres días después de que cientos de miles de brasileños salieran a las calles a protestar contra su gobierno y la corrupción.

El lunes la procuraduría acusó formalmente al tesorero del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), João Vaccari, de delitos de corrupción y lavado de dinero por su presunta vinculación a los sobornos pagados por empresas constructoras a cambio de contratos con la petrolera estatal Petrobras.

Escándalo derrumba popularidad de Rousseff

Una encuesta de la firma Datafolha indicó este miércoles que su índice de aprobación cayó a 13% y el de reprobación subió a 62%, el más alto para un presidente brasileño desde 1992, antes de la caída de Fernando Collor de Mello por otro escándalo de corrupción.