Opinión

Reflexiones en este día especial

El Deber 24/9/2018 04:00

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Santa Cruz es el departamento más poblado del país. Con creces, ha demostrado que es el símbolo de la pujanza y de la integración nacional; sus amaneceres y su campo son el reflejo de la esperanza para todos los bolivianos. En este día hay mucho que festejar en esta tierra fértil y alegre, pero también es necesario tener la capacidad de mirarnos en el espejo y darnos cuenta de que aún hace falta madurez tanto en la ciudadanía como en sus autoridades; que seamos capaces de recibir críticas, convertirlas en retroalimentación, debatir y dar a luz miradas enriquecidas con varios puntos de vista.

Hay algunos rasgos que muestran que nos falta apertura y permeabilidad a miradas diferentes. Por ejemplo, hace algunos días una connotada escritora nacida en esta tierra, pero que vive fuera del país, escribió una crítica a ciertos patrones sociales que – según ella- promueven el machismo y la concepción patriarcal de la sociedad. Su punto de vista generó una intensa polémica en las redes sociales. Independientemente de si estamos o no de acuerdo, la discusión es siempre positiva y constructiva. No obstante, fueron varias las intervenciones que relegaron los argumentos y privilegiaron los insultos.

Por otro lado, no es necesario hacer una minuciosa revisión para evidenciar que a muchas autoridades también les falta abrir la mente y comprender que sus acciones pueden ser observadas por los ciudadanos y que eso no está mal. Criticar una obra o una política; demandar un servicio para la ciudadanía no deberían ser asumidos como ataques “malvados” o “dañinos” a la gestión o a quien la conduce. Sin embargo, vemos con mucha frecuencia que así se asumen esas voces, lo que se convierte en una oportunidad desperdiciada para seguir construyendo la grandeza de Santa Cruz no solo en cuanto a bienes materiales, sino también en lo referido a valores sociales.

Es más, cuando son las autoridades nacionales, departamentales o municipales, es decir, los poderes establecidos los que rechazan la crítica, estamos hablando del peligro de que la libre expresión sea coartada bajo el argumento de que el disenso es malo o que daña tal o cual gestión. Del disgusto del poder hay un pequeño paso a las acciones que buscan ‘sancionar’ al portavoz de la crítica o la retroalimentación.

En este septiembre, cuando se celebra la grandeza de este pueblo cruceño, que acoge con los brazos abiertos a miles de nuevos habitantes, es fundamental dar un salto hacia la expansión de la consciencia, a la validación de otros puntos de vista y a cambiar de chip, ya que las contradicciones permiten encontrar nuevas soluciones a los problemas que todos enfrentamos.