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Los abogados de Chile reiteraron en su primera jornada de alegatos en la Corte de La Haya que no tienen ninguna obligación de negociar una salida soberana al Pacífico como pretende la demanda de Bolivia, a la cual calificaron de "ficticia", "variable" y "eslabón perdido". Pero en varios oportunidades admitieron que acordar en hablar o los encuentros de voluntades no constituyen una obliogación jurídica.

Fue el jurista Daniel Bethlehem el que afirmó ante los jueces de la Haya que el pedido boliviano es “variable" porque ha cambiado en diferentes momentos. Remarcó que primero demandó que Chile cumpla con una negociación cuyo resultado es especifico es un acceso soberano al mar, pero después se enfocó en una negociación de buena fe en las conversaciones. 

Claudio Grossman, el agente chileno ante La Haya, abrió la presentación señalando que en las dos jornadas iban a demostrar que los alegatos de Bolivia de que existe una obligación o compromiso jurídico de negociar una salida soberana al  mar. “Bolivia quiere un mandato de negociación para llegar a un acuerdo de cede territorio chileno, ya que Bolivia cree que esta su pedido de negociar es de duración infinita y no se extinguirá hasta concretar su pedido".

A su vez el francés Jean-Marc Thouvenin aseguró que la demanda boliviana plantea un “eslabón perdido”, el cual consiste en la supuesta obligación jurídica de Chile para negociar una salida marítima. Acusó a los juristas de Bolivia de acudir a la oratoria y narrativa para crear el “efecto ilusorio” de que Chile tendría esa obligación, aunque para él no tiene fundamento. Es más relaciona la demanda boliviana con las muñecas rusas, que se ponen una debajo de la otra, en varias capas.

No hay obligación legal
Según Thouenin el derecho internacional no concede ninguna posibilidad de generar obligación jurídica de negociaciones sin la voluntad igual de dos Estados a través de cartas diplomáticas. "Tiene que haber consentimiento idéntico y recíproco, de ahí que el encuentro de voluntades no causa obligación. Lo demás es una mera intención política", alegó.

También citó a resoluciones de las Naciones Unidas en la que se abstiene de declaraciones sobre la buena vecindad entre los países. Por el contrario, aseguró que en esta se deja claro que las relaciones de ninguna manera pueden atentar con la paz. "No existe derecho internacional que obligue a negociar. 
"Chile no ha dado la espalda a Bolivia en los últimos 100 años, más bien atendió sus compromisos (bilateral) más allá de lo que se establece en el tratado de 1904", remarcó el jurista que calificó de caricatura al derecho internacional la exposición del abogado de Bolivia Remiro Brotón cuando a principio de semana le dijo a los jueces de la Corte Internacional de Justicia que en varias ocasiones Chile ofreció salida soberana al Pacífico.

Distorsionan la historia
Para la australiana Kate Parlett, experta en litigios ante tribunales internacionales, los abogados de Bolivia presentaron contenidos y frases de documentos de acercamientos entre autoridades chilenas y bolivianas incompletos y sacados de contexto durante el siglo XX intentando hacer creer que existen compromisos pendientes, denunció esta mañana en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) la abogada leyó propuestas de Chile de 1920 en la supuestamente demuestran que Bolivia rechazó la oferta chilena y que, además, ambos Estados reconocieron tácitamente que no había ningún efecto legal en estas negociaciones entre autoridades de ambos países.

"Las actas de 1920 no fueron ningún tratado", argumentó Parlett para reiterar que a pesar de que se hablaron de fórmulas para otorgarle un acceso soberano no existe ningún efecto jurídico en ellas.

Para Parlett negó que hubiesen intercambios diplomáticos a inicios del Siglo XX y que las conversaciones nunca se basaron en un "trato inconcluso" y que no existía ningún tipo de responsabilidad jurídica para hacer negociaciones destinadas a un fin específico, que es negociar un acceso soberano al Pacífico.

Entre sus conclusiones aseguró a los jueces de La Haya que Chile nunca negoció su soberanía con Bolivia. Mencionó que cuando Chile negoció el acuerdo Tacna-Arica, las autoridades bolivianas guardaron silencio y que en otros acercamientos los bolivianos se comprometieron a llevar propuestas, pero que cumplieron.