Opinión

La salud y la relación entre Argentina y Bolivia

El Deber Hace 3/6/2018 8:00:00 AM

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Diversas repercusiones surgieron la semana pasada como consecuencia del pedido argentino de reciprocidad en materia de servicios médicos -gratuitos- para bolivianos que cruzan la frontera austral. La primera respuesta oficial de la Cancillería nacional fue ríspida; felizmente luego se enmendaron las cosas y ahora se percibe la posibilidad concreta de lograr acuerdos en ese crítico campo de la relación bilateral que involucra zonas limítrofes. 

En el ámbito diplomático mundial, la reciprocidad es fundamental. Lo que se recibe se otorga y así sucesivamente. La reciprocidad es la base de todo relacionamiento y así debemos entenderlo en ambas partes. En cuanto a la atención médica de los bolivianos no residentes, hay que destacar que un verdadero acuerdo debe girar en torno a cuántos de un lado y cuántos del otro. Según estadísticas confiables, por cada argentino que requiere acá atención, se atiende a 20 compatriotas allá. Está bien considerar que Argentina tiene más recursos, pero al mismo tiempo debe reconocerse que hoy en día es una nación que arrastra problemas y carencias, tal como sucede en Bolivia. Hay que buscar, pues, un punto de equilibrio.  

El verdadero problema radica aquí, en nuestro país. El tema de la salud a nivel local es dramático. El Gobierno del MAS se jacta de muchos discutibles logros, pero es un hecho que en materia de salud, seguridad y educación -pilares básicos entre las tareas elementales de un Estado que se precie de serlo- ha fracasado rotundamente. Sin entrar en otros campos, la salud es un desastre y encima con costos exorbitantes, los que nadie con escasos recursos puede pagar. Hay lugares donde un enfermo no entra sin un depósito de dinero ¿Dónde está la tan proclamada solidaridad? Si el propio boliviano no puede, será difícil que un argentino (o cualquier otro extranjero) acceda a los servicios de salud, algunos discutibles además, por su mala calidad o falta de medios. 

Lo mismo que sucede en la frontera con Argentina ocurre en otras zonas limítrofes. Miles de bolivianos se hacen atender en Corumbá (Brasil) o en Yunguyo (Perú) por falta de medios en nuestro país. Así están las cosas. Es natural que se pida reciprocidad (o el pago de servicios) y debemos entenderlo. Esas naciones hermanas tienen que lidiar con sus propios problemas y encima atienden a nuestros compatriotas.
La relación argentino-boliviana está marcada por la historia y por un conjunto de intereses comunes. Deben procurarse pronto entendimientos constructivos para los servicios de salud de los nacionales no residentes de ambas partes.