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Dionicio Leonardo Flores Campos (41) fue encerrado la noche del miércoles en una celda de la Policía de la radial 17½ para ser trasladado a la cárcel de Palmasola por orden del juez Pablo Vargas dentro de un proceso penal iniciado por su exesposa por el delito de violencia familiar, pero apareció muerto en el recinto policial supuestamente al suicidarse.

El hombre fue hallado pendiendo de una de las mangas de su chamarra atada al cuello y la otra sujetada a los barrotes metálicos del tragaluz del calabozo. La autopsia reveló una asfixia mecánica por ahorcamiento, por lo que todo indica que él tomó la drástica decisión de eliminarse sin que los policías encargados de la seguridad en el lugar se percataran del suceso.

Ven ensañamiento
Flores era chofer de micro en las líneas 39 y 85. Procreó 11 hijos en dos relaciones matrimoniales. Con la primera mujer, Cremelia Mamani Aiza, tuvo siete descedientes y se separaron hace 10 años, explicó el abogado Guillermo Piñeiro, defensor de la familia del occiso.

El jurista añadió que Leonardo rehizo su vida sentimental con otra mujer, pero siempre tuvo fricciones con su exesposa por la manutención de los hijos y esta lo había denunciado anteriormente por agresiones físicas, aunque, según dijo su hermana Claudia Campos, era él quien resultaba golpeado. El miércoles, el hombre llevó a dos de sus hijos del primer matrimonio a inscribirlos en un colegio, lo cual disgustó a Cremelia Mamani, que supuestamente fue a la escuela a reclamarle airadamente por qué había sacado a los chicos sin su autorización y, en medio del lío, Leonardo empujó a la mujer que cayó al suelo y esta lo demandó por agresión física.

Flores fue aprehendido por la fiscal Jenny Ortiz que lo presentó el miércoles ante el juez Vargas y pidió la detención preventiva por considerar que era reincidente. El abogado de Leonardo cree que la fiscal se ensañó, pues la presunta víctima solo tenía tres días de impedimento.

Parientes y choferes de las líneas de micro en las que trabajaba Flores no creen en el suicidio de su colega, por lo que solicitarán una pesquisa más profunda. “Leonardo trabajaba hasta 14 horas al día para mantener a sus hijos. Esa noche que estuvo preso cenó bien y estaba contento porque la directiva de la línea le iba a dar Bs 3.000 para sus trámites. Ahora salen con que se ahorcó”, dijo escéptico David Marquina, uno de sus amigos.

Juan Carlos Arauco, comandante de la Policía, dijo que los agentes aplicaron el reglamento como a cualquier preso; le quitaron los cordones de los zapatos y el cinturón antes de entrar a la celda. “No podíamos quitarle la chamarra porque iba a pasar la noche allí”, indicó Arauco