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Cuando eran las 22:49 del jueves,  dos antisociales a bordo de una motocicleta irrumpieron en el surtidor Muyurina, ubicado en la zona sur de Montero, y con un arma de fuego amedrentaron a los trabajadores del lugar para quitarles un morral con Bs 1.300 de la venta de combustible del día  y la billetera de otro funcionario del lugar. 

Al percatarse del suceso, Ezequiel Antelo Zeballos (54), un sereno que ayudaba a cuidar el surtidor, trata de impedir el atraco y se abalanza contra los dos delincuentes para impedir su fuga lanzándoles una piedra. 

En ese instante el sujeto que iba como pasajero realiza un disparo que impacta en la humanidad del hombre, que también trabajaba como mototaxista.

Una patrulla policial que circulaba por la zona auxilió al herido y lo trasladó hasta la sala de reanimación del hospital Alfonso Gumucio Reyes, pero no pudieron salvarle la vida. 

El forense estableció que el hombre murió por desangramiento producido por el impacto de una bala que le perforó el corazón. 

Sin rastros de los pistoleros
El hecho, que conmovió a la población montereña, movilizó a toda la Policía, que ejecuta operativos en procura de la captura de los criminales. Los agentes tienen en su poder imágenes de cámaras públicas y particulares en las que se ve a los asesinos en el momento del atraco.
Antelo Zeballos deja a tres hijos menores de 14, 6 y 4 años en la orfandad. Los niños tienen síndrome de Down.

Pese a no vivir con ellos, Ezequiel nunca descuidó su responsabilidad como padre y con su trabajo como mototaxista ayudaba a mantener a los menores, comentó su cuñada Isabel Jiménez.

La Policía no descarta que los criminales tengan que ver con otro asalto ocurrido el jueves,  cuando una mujer fue atacada con un cuchillo. Es el tercer asalto que sufre el surtidor.