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Su celular suena a cada instante. A Jhonny Llally, presidente del Comité Cívico Potosinista (Comcipo), lo llaman constantemente para coordinar acciones de la campaña por el No a la reforma constitucional, que habilitaría a Evo Morales y a Álvaro García a una cuarta repostulación.

Combina labores proselitistas con su oficio (chofer de taxi) y en ese andar, logró unirse con los cívicos de Tarija y Chuquisaca para impulsar el No en estas regiones. Al Movimiento Al Socialismo (MAS) poco le interesa el trabajo de Llally y se jacta de su fuerza en el área rural potosina y chuquisaqueña.

La ciudadanía en Potosí está apática con el proceso de consulta constitucional. Prefiere hacer sus labores habituales y evita hablar del referendo. Aunque el tema está rezagado, aún quedan las heridas por el conflicto que sostuvo con el Gobierno por sus demandas, entre la construcción del aeropuerto internacional y una fábrica de cemento.

Llally está seguro de que en la capital potosina ganará el No a pesar de los escasos recursos económicos para afrontar la campaña. Aclaró que no tiene apetito político y que su labor se limita a evitar un “duro ataque a la democracia”. Una de las estrategias es la denominada Alianza del sur.

Por su parte, el segundo líder cívico chuquisaqueño, Eduardo Espada, afirmó que esta alianza logrará una “aplastante victoria” del No en las ciudades de Tarija, Sucre y Potosí.

“No podemos permitir que el MAS siga utilizando a las organizaciones sociales. Estamos seguros de que el 21 de febrero se impondrá un No aplastante, un No que defenderá la democracia de nuestro país. Estamos trabajando para lograr ese resultado”, explicó Espada.

Tiene la misma opinión el líder cívico tarijeño Julio Pizarro, que aseguró que esta alianza tiene la intención de llegar a escala nacional.

Campaña en Potosí
El dirigente del MAS en Potosí José Flores consideró que las organizaciones cívicas “se camuflan” entre la ciudadanía y buscan un rol político. El masista admitió que se deben realizar más acciones para que el Sí gane en estas tres capitales.

“Qué moral pueden tener estos dirigentes, especialmente Jhonny Llally, que perjudicó a Potosí durante varios días. Estas cosas hacen que la ciudadanía se dé cuenta”, dijo Flores.

Al respecto, el alcalde de Potosí, William Cervantes (MAS), informó de que el oficialismo abrió puntos de campaña por el Sí en la capital potosina ante la falta de socialización del proyecto masista. Añadió que existe apoyo ciudadano, pero sobre todo destacó que en el área rural del departamento de Potosí existe una sola posición: el Sí.

“Hay votos resolutivos de todos los alcaldes del departamento de Potosí que determinan el apoyo al Sí a la repostulación de nuestro presidente (Evo). En el campo es muy difícil que nos ganen, y eso lo sabe Llally, que no es bienvenido en muchos municipios”, dijo.

EL?DEBER visitó los municipios potosinos de Betanzos y Chaquí, donde la visión ciudadana está del lado del MAS. El alcalde de Chaquí, Rafael Bautista, comentó que su población optó por la continuidad de Morales debido a las obras que realizó en el municipio. Señaló la Alcaldía y un colegio como ejemplos.

Además, admitió que se hicieron ampliados en la localidad en los que se decidió alentar el voto orgánico a favor del Sí. “Estamos de acuerdo con que nuestro hermano (Evo) siga como presidente. Se hicieron las cosas bien, hay obras, hay gestión y la población lo sabe”, afirmó.

En esta localidad potosina no existen muchas paredes pintadas con el Sí, y el No es nulo. En Betanzos, el panorama es más radical. Desconoce la campaña por el No