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La petrolera estatal brasileña Petrobras, sumida en un gigantesco escándalo de corrupción, confirmó este miércoles que toda su dirección será sustituida y que este viernes posiblemente se conozcan los nombres de los nuevos directivos.

"Petrobras informa que su Consejo de Administración se reunirá el próximo viernes para elegir la nueva dirección ante la renuncia de la presidenta de la empresa y de los cinco directores", informó la mayor empresa de Brasil en un comunicado enviado al mercado.

La nota confirma las versiones que surgieron el martes, que no habían sido admitidas ni por la empresa ni por el Gobierno, según las cuales la presidenta de la compañía, María da Graça Foster, acordó en una reunión con la jefa de Estado de Brasil, Dilma Rousseff, su salida y la del resto del directorio.

El Estado brasileño es accionista mayoritario en Petrobras, empresa que tiene acciones negociadas en las bolsas de Sao Paulo, Nueva York, Madrid y Buenos Aires.

Rousseff busca remplazo para Foster

Según versiones de prensa, la salida no fue confirmada debido a que Rousseff aún no había decidido a su sustituto, misión que encargó a su ministro de Hacienda, Joaquim Levy, a quien pidió que recomendase alguien que tuviese aceptación en el mercado.

De acuerdo con versiones de prensa, entre los candidatos para asumir el mando de la empresa destaca el expresidente del Banco Central Henrique Meirelles, extitular del Bank of Boston.

Petrobras se encuentra envuelta en un escándalo de corrupción por sobreprecios, tráfico de influencias y sobornos de al menos una década, por el cual están detenidos tres exdirectores de la petrolera y los directivos de varias empresas que eran contratistas de la empresa estatal.

Petrobras, que cuenta con 85.000 empleados, presentó la pasada semana los resultados financieros del tercer trimestre de 2014, pero excluyó de su balance las pérdidas causadas por los desvíos.
No obstante, la compañía estimó que sus activos fueron sobrevalorados en 88.600 millones de reales (34.500 millones de dólares) por el aumento del precio de 31 contratos con constructoras y proveedores entre 2004 y 2012.

Esa cifra, sin embargo, incluye la apreciación de los activos provocada por variables como la tasa de cambio y otras, y no tiene en cuenta las pérdidas derivadas del pago de sobornos.