Gracias o por culpa de las redes sociales hay temas que dan voz a millones de personas que se ganan el derecho de opinar sin filtros. Uno de ellos es el fútbol, debate al que se suman aún los que lo conocen muy poco y que hasta logran que algunos medios publiquen sus opiniones, una difusión ya de dudoso valor pues el ciudadano aprovecha el carácter popular del tópico para expresarse como si fueran autoridades en la materia y con las consecuencias que esta democracia en la opinión nos arroja.

Pero acá, ojalá, se pueda coincidir y aceptar que el fútbol, en tanto deporte como los demás, evoluciona con el tiempo y hoy es objetivamente mejor que el de hace 50 años, así como se puede afirmar sin porcentaje de riesgo que Husain Bolt es más veloz que Jesse Owens y Michael Phelps mejor que su predecesor, y así… Por eso, sería bastante pertinente que se termine, por ejemplo, la estresante y bizantina discusión de identificar en el fútbol quién es el mejor de todos los tiempos, pues una mera evidencia científica ubica una época por encima de la otra, para lamento y furia de los nostálgicos o enamorados, como ocurre al comparar a Pelé, Maradona y Messi, cada uno el mejor de su tiempo y donde la supremacía del último no debiera tener mayores reparos, apenas respetándose la preferencia por un estilo más estético que podamos reconocerle al de otras épocas (cuando el fútbol era casi amateur).

Este Mundial dejó mayores enseñanzas y demolió la creencia de que un jugador debe ser considerado como el mejor cuando hace campeona a su selección, desde cuya lógica Neymar, Messi, Cristiano y Salah habrían dejado de ser los súper cracks para casi ser parias, simplemente por la temprana despedida de sus países.

Como fanáticos del fútbol, que nos embargue un gran beneplácito al saber que Rusia 2018 ha mostrado una evolución fantástica en el deporte, jugado a una velocidad, intensidad, potencia y precisión bastante cercana a la perfección. Y si todas esas nuevas características han obligado a que tenga menos espectáculo, sepamos que hemos ganado en muchas otras. Owens fue magnífico con sus 12 segundos en los 100 metros, pero el valor de los 9,58 segundos de Bolt en el mismo espacio es matemático y, sobre todo, resistente a la ponderación que le dé cualquier red social.