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La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, expresó al vicepresidente estadounidense, Joe Biden, su satisfacción por el inicio del proceso de normalización de las relaciones entre EEUU y Cuba y subrayó que ello tendrá un impacto "muy favorable" para toda Latinoamérica, informó ayer el Gobierno.

Rousseff, que mantuvo un encuentro con Biden tras los actos de investidura de su segundo mandato, afirmó que la decisión de Estados Unidos y Cuba de reanudar sus relaciones supone un paso "histórico y de coraje", de acuerdo con la nota remitida por la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia de la República.

Biden y la presidenta brasileña también abordaron la relación entre Estados Unidos y Brasil, la cual mantiene una baja intensidad desde mediados de 2013, cuando el exanalista de la CIA Edward Snowden denunció que, entre muchas personalidades espiadas por las agencias estadounidenses, estaban Rousseff, sus ministros y hasta de estatales brasileñas, como Petrobras.

Durante el encuentro, que duró cerca de una hora, ambos señalaron "el compromiso de dar seguimiento a las tratativas para hacer viable, oportunamente, una visita de Estado de la mandataria brasileña a Estados Unidos", la cual fue cancelada en octubre de 2013 tras las denuncias de espionaje.

La jefa de Estado brasileña agradeció a Biden que asistiera a su investidura y consideró su visita como "una señal de amistad" entre Estados Unidos y Brasil, la cual espera que sea fortalecida en los próximos años.

Según el comunicado, Biden reiteró el deseo de Estados Unidos de contar con Brasil como socio estratégico en temas de agenda bilateral y multilateral.

Por último, la presidenta brasileña y el vicepresidente estadounidense resaltaron el interés de los dos países de aumentar el dinamismo del comercio bilateral y la cooperación en materia de innovación, ciencia, tecnología y educación.

Pacto
Rousseff asumió el jueves su segundo mandato con la promesa de aliviar a los pobres del ajuste fiscal que prepara y la propuesta de un "pacto nacional" contra la corrupción, que ha generado su último escándalo en la estatal Petrobras.

Esos fueron los puntos centrales del discurso que pronunció al jurar el cargo ante el pleno bicameral y delegaciones de 70 países, entre los que estaban los presidentes de Bolivia, Chile, Costa Rica, Paraguay, Uruguay y Venezuela y los vicepresidentes de EEUU y China, los dos mayores socios comerciales de Brasil.

"Más que nadie sé que Brasil necesita volver a crecer y los primeros pasos para ello pasan por un ajuste fiscal y un aumento del ahorro público, pero haremos eso con el menor sacrificio posible para la población, en especial para los más necesitados", declaró la mandataria.
El Gobierno aún no ha dimensionado el ajuste, pero ha adelantado que será "severo", algo frente a lo cual Rousseff aclaró que se hará sin tocar las proteccionistas leyes laborales