Escucha esta nota aquí

¿Por qué hay peleas familiares precisamente en estas fechas? Por el simple hecho de ser parientes no todo va a ser maravilloso o va a reinar la paz y la comprensión. En muchos casos, la Navidad reúne a personas que apenas tienen contacto el resto del año y, a pesar de vínculos familiares, puede que en realidad algunos se sientan como auténticos desconocidos que nada tienen en común y que no saben ni de qué hablar.

Hay que evitar hablar de política, fútbol y religión

Y para evitar cualquier altercado en la mesa, aquí algunos tips para que la nochebuena no se convierta en una pesadilla:

 

1. Evitar hablar de fútbol, religión o política. Son tres temas calientes que pueden encender la mecha de una posible discusión familiar en Navidad, sobre todo si alguien ha tomado alguna copa de más. Y si hay que escoger uno de los tres, sin duda, el ganador es la política. Son temas sobre los cuales algunas personas tienen unas profundas creencias y grandes convicciones que defenderán a capa y espada. Así que cuanto más se eviten, mejor para todos.

2. Preguntate qué puede estar sintiendo o viviendo la otra persona. Es difícil saber qué está sucediendo en la vida y en el mundo interior de la persona que tienes a tu lado. De hecho, puede que esté pasándolo peor de lo que imaginas. Por muy buenas intenciones que se tengan en Navidad, nadie puede apartar su realidad, y si tiene problemas y hay algún roce, pueden surgir inesperadas reacciones. Todas ellas serán un reflejo de lo que está sucediendo en su interior. Por ello, la paciencia y la comprensión son las mejores aliadas de la convivencia.

3. Sé agradecido. Da gracias por poder reunirte con todos y valoralo. Nunca se sabe quién no estará en la siguiente ocasión y, aunque puede que esta idea te parezca retorcida, es una realidad de la vida. No pretendás que los demás sean como te gustaría que fuesen, aceptalos, aprecialos y viví el presente.

4. ‘La 'técnica de las preguntas' frente a las discusiones familiares en Navidad. Una de las claves de nuestra vida emocional es la capacidad de redirigir nuestra atención hacia lo que realmente es importante. Por tanto, ante la resolución de conflictos hay una técnica muy buena: desviar la atención de un tema hacia otro con preguntas. Así que si ves que la conversación se tuerce, puedes preguntar por el mejor libro que habéis leído este año, la mejor película, la mejor historia, un viaje soñado... Algo que realmente pueda animar el ambiente y donde todos participen.

5. Abandoná la necesidad de tener razón. Nadie jamás gana una discusión y cuando alguien se empeña en imponer un punto de vista, en el fondo quiere mostrar que el otro está totalmente equivocado. Eso es una manera genial de ganar enemigos, generar tensión y crear un conflicto mayor. Cuando solo decís, hablás y reafirmás tus convicciones, puede que dejés muy claras tus ideas, pero nunca podrás comprender a los demás. Y, por supuesto, nunca se puede aprender nada hablando, se necesita también escuchar. Así que intentá comprender por qué piensan de esa manera, preguntá -sin ser incisivo- con una humilde curiosidad.