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Todo el mundo, en Italia, está esperando al lunes para ver, por primera vez, a Cristiano Ronaldo de bianconero. Un acontecimiento histórico del que todos los medios llevan días hablando, que se imaginaba con el Allianz Stadium lleno hasta la bandera, parecido al que se vivió en 2009 en el Bernabéu.  

Habría sido la primera vez que la Juve presentara a un jugador de esta manera, pero tampoco ocurrirá para el crack portugués. El club juventino sorprendentemente comunicó a los medios que el programa del lunes será idéntico al que se vivió con todos los anteriores fichajes: reconocimiento médico en el J-Medical y conferencia de prensa en la nueva ciudad deportiva de la Continassa. Solo los periodistas, entonces, podrán asistir en persona al primer acto oficial de CR7 con su nuevo equipo.

El club estaba valorando la organización de un acto multitudinario, pero prefirió por razones organizativas evitar abrir las puertas de su estadio a los miles de tifosi que esperaban abrazar a su nuevo ídolo. Eso sí, será imposible impedir la invasión del aeropuerto de Caselle cuando Cristiano, mañana o domingo, pisará el suelo italiano.

Por otra parte, Ronaldo firmará en breve plazo un pacto de conformidad con Hacienda, de España. Liquidará su deuda con la Agencia Tributaria tras reconocer que defraudó 17.242.000 dólares, asumir 21,95 millones de multa y aceptar la responsabilidad penal que le exige la Fiscalía de Delitos Económicos, que le acarreará dos años de prisión que conmutará por una multa que no le librará de los antecedentes penales que tendrá en España aunque sí de entrar en prisión al ser la pena solicitada inferior a los 24 meses.